SEMANA: Usted no salió esta semana a hablar de la crisis de su partido, que se da justamente por la carrera presidencial en la que participó. ¿Qué piensa de lo que está pasando?
Paola Holguín: Creo que deberíamos tratar de superar lo más rápido posible cualquier coyuntura porque Colombia está en un momento crítico. No nos podemos quedar como un corcho en un remolino en torno a temas que poco o nada le sirven al país.
SEMANA: Lleva muchos años en el Centro Democrático y el expresidente Uribe la llama “la inteligencia artificial” del partido. ¿Por qué tan pocos respaldos en la candidatura? ¿Siente un tufillo raro en los resultados?
P.H.: La verdad, yo prefiero (silencio). No me metí en nada. En un momento tan difícil del país no voy a ayudarle a echar gasolina al fuego. No lo voy a hacer por respeto a Paloma Valencia y a María Fernanda Cabal porque las quiero mucho. He sido muy prudente. Gústenme o no las decisiones, lo que haga el partido está bien. Y no quiero cambiar eso, que es parte de mi esencia. No voy a salir a cuestionar nada, a hablar mal de nadie.

SEMANA: ¿Pero se sorprendió con su resultado?
P.H.: (Silencio).
SEMANA: Hay una percepción de que ustedes se quedaron sin la opción de volver al Senado porque la decisión se demoró. ¿Le duele eso?
P.H.: Le voy a decir una cosa terrible. No me importa. Uno tiene que ser capaz de sostener en público lo que dice en privado: no me quedé por fuera porque la decisión fuera tarde. Me quedé por fuera porque no me quisieron adentro. Lo digo por una cosa simple: cuando se eligió a la candidata (Paloma Valencia), todavía había tiempo para que nosotros pudiésemos ir al Senado, pero el partido no me dejó correr. Me notificaron que yo no podía correr nuevamente al Senado, que no podía tener Cámara y que solo tenía el puesto 14 para el Senado.
SEMANA: Insisto, ¿el Centro Democrático no quiso que usted siguiera en el Senado?
P.H.: No. Si hubieran querido, me hubieran podido meter.
SEMANA: ¿Y qué explicación le dieron?
P.H.: No me dieron ninguna explicación. Está bien. El partido toma sus decisiones y siempre las voy a respetar. Nunca las voy a cuestionar. Eso fue lo que el Centro Democrático decidió. Hago esa claridad que es dura, pero es la verdad. En la calle mucha gente me pregunta: “¿Cómo así que en el momento más duro usted deja tirado el Congreso?”. Y no quiero que la gente sienta que fue así porque no es cierto. No fue mi decisión.
SEMANA: ¿Habló con Álvaro Uribe del tema?
P.H.: No hablé nada con el presidente Uribe. Dialogué todo este tema con el director del partido, Gabriel Jaime Vallejo. Y le dije: “Gabriel, si no soy la candidata presidencial, me pueden dejar volver al Senado”. Me respondió que no, que no iba a tener Cámara y que tenía el puesto 14 al Senado para quien considerara. Yo dije que ese puesto era para Juan Espinal, quien se dio la pela en su paso por la Cámara y su trabajo impecable se lo reconoce todo el mundo.

SEMANA: Hay muchas heridas por la conformación de esas listas.
P.H.: Esas son decisiones que tomó el partido; vamos a ver en qué van a repercutir. Siempre he dicho que los partidos son como iglesias, tienen que tener las puertas abiertas porque la gente entra y sale. Y en muchos casos, depende de si le gusta el padre y cómo dé el sermón. ¿Sabe qué me da tristeza? Que de repente esos dolores lleven a que el Centro Democrático no saque la votación que se merece después de que nosotros nos jugamos la vida, la seguridad y nos tocó dar una pelea de cuatro años frente al Gobierno Petro siendo minoría. Solo Dios sabe lo que tuvimos que vivir.
SEMANA: Hay una preocupación adicional. Este será uno de los congresos más importantes de la historia. El que revisará, por ejemplo, la constituyente.
P.H.: La gente está tan angustiada por la presidencia que nadie está pensando en el Congreso. Y su rol será clave porque, si gana un gobierno alternativo a Petro, se tendrán que hacer unos cambios profundos y deshacer mucho daño que hicieron. Eso requerirá un Congreso capaz, expedito, que saque adelante una serie de reformas.

SEMANA: Llama la atención, en este mundo tan hostil de la política, su personalidad. ¿Cómo explica esa lealtad que tiene al partido y al expresidente?
P.H.: A los 4 años les dije a mis papás que iba a ser presidenta porque mi vida la mueve la política. Mi papá casi me mata. Soy católica y para mí la política se convirtió en un camino de santidad y de martirio. No tengo esposo. No tengo hijos y mi manera de vivir mi fe es a través de la política. Por eso nunca estaré en un chanchullo. A la gente le da risa, pero es una cosa muy íntima de mi fe y mi ser. Yo, a veces, me encierro a llorar de rabia por muchas cosas, pero nadie podrá esperar de mí algo que le pueda hacer daño al partido o al país porque no me daré licencia para eso. Siempre he sido así, tengo 52 años y no sé ser diferente.
SEMANA: Volvamos a la carrera por la presidencia. ¿Ya se reunió con Paloma Valencia?
P.H.: No. He hablado con ella; ellos me han pedido datos. He pasado todo a través de María del Rosario Guerra, pero no nos hemos reunido.
SEMANA: Pero la consulta es el 8 de marzo. Paloma Valencia, a juicio de muchos, debió reunirse primero con ustedes.
P.H.: Ella sí ha sido muy querida; ella nos va contando. El primer evento de Paloma fue en La Estrella, Antioquia, pero nosotros teníamos Congreso; mi equipo organizó todo: tarima, la convocatoria, y fue superlindo el acto. Estuve un tiempo fuera del país, también María Fernanda Cabal; imagino que en algún momento algo haremos. Los equipos míos están trabajando día y noche. Juan Espinal es un guerrero. Yo tengo todo el cariño y todo el respeto por Paloma y por María Fernanda.
SEMANA: ¿Cabal sigue en el Centro Democrático?
P.H: La carta la escribió José Félix y el partido le aceptó la renuncia, pero Mafe sigue acá. Ella no ha renunciado al partido.

SEMANA: ¿Se puede escindir el partido?
P.H: Creo que, incluso, el Centro Democrático no lo permite. Son temas estatutarios. Hablo por María Fernanda Cabal. Conocí a una mujer con firmeza, pero con palabra, que le interesa al país. Por eso digo: que el doctor José Félix Lafaurie hable de su carta, pero que María Fernanda Cabal siga concentrada en esta necesidad de superar este Gobierno y, si en algún momento tiene interés en armar un movimiento o partido, que lo haga con cualquiera de las herramientas que tiene la legislación colombiana.

SEMANA: Cree que, después de la explosiva carta de José Félix Lafaurie, ¿se dé un café entre Álvaro Uribe y María Fernanda Cabal?
P.H.: Sí, creo que sí. En algún momento todos van a tener que conversar. Colombia no permite fracturas y divisiones. Espero que todo esto pase y las cosas que hayan sido, de pronto imprudencias, se superen y podamos sacar esa consulta adelante, que saque muchos votos porque yo tengo mucha angustia por esta elección.
SEMANA: ¿Les propondría el café?
P.H.: Sí, muy rico el café, pero que a mí no me inviten (risas).
SEMANA: ¿Le preocupa que sectores cercanos a Federico Gutiérrez ya estén apoyando a Abelardo de la Espriella?
P.H.: En una democracia, la gente coge para donde quiera. Yo, en parte, entiendo la decisión de Fico y su equipo: Abelardo de la Espriella no tiene partido ni lista compitiendo; Paloma sí, el Centro Democrático. ¿Qué quiere Fico? Impulsar su lista al Congreso en 2026. Esa movida favorece a la lista de Creemos. No será fácil para ellos lograr el umbral. En esta oportunidad se necesitarán más de 600.000 votos. Es muy arrecho conseguir eso.
SEMANA: ¿Le preocupa, como a varios uribistas, una presidencia de Abelardo de la Espriella?
P.H.: Lo único que me preocupa es que gane Iván Cepeda. Que él pierda con el que toque. Sea quien sea el ganador, necesitará estar sumamente rodeado porque será un Gobierno muy difícil. Finalmente, uno ve que hay una izquierda radical muy organizada, que ha logrado una capacidad de comunicación muy por encima de todas las campañas.
SEMANA: ¿Cuál será su futuro? ¿Aspirará a la Gobernación de Antioquia o a la Alcaldía de Medellín?
P.H.: No, ahora lo único que quiero es que saquemos a Gustavo Petro e a Iván Cepeda del poder, ¡por el amor a Dios!
