En el marco de las declaraciones que el presidente Gustavo Petro dio sobre su reunión con su homólogo estadounidense, Donald Trump, hubo una en particular.
El presidente Petro dijo que, en el marco del encuentro, le regalaron la gorra roja que dice “Make America Great Again” (Hagamos a Estados Unidos grande otra vez).
La gorra también tiene a los costados los números 45-47, que representan el orden de sus mandatos presidenciales en la historia de Estados Unidos. El número 45 se refiere a su primer mandato (2017-2021), cuando fue el 45.º presidente de la nación, y el 47 hace énfasis a su mandato actual (2025-2029), tras ganar las elecciones de 2024, convirtiéndose en el 47.º presidente estadounidense.
Petro dijo que tomó un esfero. “Yo cogí un esfero, había como 10 esferos muy bonitos. Le puse S a América”, aseveró el mandatario colombiano.
“Para él muy chistoso, para mí muy serio”, agregó, al explicar, en la entrevista que concedió a Julio Sánchez Cristo en Caracol Radio, que a Trump le pareció cómico su accionar, pero él lo hizo con toda la seriedad para significar que América es pluralidad.

Estas son las imágenes de la gorra regalada a Petro:


Al margen de ello, el presidente estadounidense Donald Trump recibió este martes a su homólogo colombiano, Gustavo Petro, en la Casa Blanca para un encuentro de borrón y cuenta nueva, tras meses de duros reproches mutuos.
Es el primer, y quizás último, encuentro cara a cara entre ambos mandatarios, y empezó poco después de la llegada del vehículo de Petro a la entrada de dignatarios de la Casa Blanca, a las 11:00 (16:00 GMT).
Primer productor de cocaína del mundo, Colombia necesita del apoyo de Washington para mantener la presión militar en las zonas de cultivo, y para ello es muy importante la certificación de su lucha antinarcóticos, que perdió el año pasado, por segunda vez en cuatro décadas.
El objetivo es “la lucha contra el narcotráfico, desde un enfoque que priorice la vida y la paz en nuestros territorios”, dijo Petro en un mensaje en X, antes de entrar a la reunión.
“Vamos a hablar de drogas, porque enormes cantidades de drogas salen de su país”, había declarado Trump a periodistas la víspera del encuentro.
Trump también quiere que Bogotá asegure de forma estable la recepción de miles de migrantes indocumentados, producto de su campaña de deportaciones, en momentos en que recibe fuertes críticas de la oposición.
Colombia anunció la semana pasada que se reanudarán los vuelos en aeronaves colombianas, tras ocho meses de interrupción.
“Una vez más, el presidente Trump siempre quiere apostar primero por la diplomacia, y eso es lo que están viendo aquí en la Casa Blanca”, aseguró la portavoz Karoline Leavitt, en declaraciones a la cadena Fox, poco antes del fin de la reunión.
Impredecibles
Adeptos a las redes sociales y a las largas diatribas, ambos líderes han hecho esfuerzos para rebajar la tensión desde su inesperada llamada telefónica del 7 de enero, en la que acordaron esta cita.
Pero los dos son impredecibles ante la prensa, y la Casa Blanca mantuvo la reunión en perfil bajo, con apenas unas fotografías del Despacho Oval.
Del lado colombiano, Petro estuvo acompañado de su canciller, Rosa Villavicencio, su ministro de Defensa, Pedro Sánchez, y su embajador en Washington, Daniel García-Peña.
Trump estuvo acompañado del vicepresidente, J. D. Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio.
Aunque ambos son afines al tono coloquial y populista, todo lo demás los separa: Petro es un exguerrillero que quiere mantener en alto la voz de la izquierda en el continente, que ha entrado en un ciclo claramente conservador.
Trump es el líder que resucitó la doctrina Monroe, de intervencionismo en la región, al punto de obligar a todos sus vecinos del Sur a posicionarse: a favor o en contra de Estados Unidos.
Ganadores y perdedores
Trump empezó su mandato anunciando una campaña de deportaciones masiva, a la que Petro replicó inicialmente con críticas y el freno a la llegada de aviones, por considerar que no se daba un trato digno a los migrantes colombianos.
El Gobierno estadounidense se irritó y, en septiembre, la degradación de la relación bilateral se aceleró: Trump empezó a atacar a presuntas narcolanchas en el Caribe, algo que Petro calificó de “ejecuciones extrajudiciales”.
Poco después llegó el duro golpe de la descertificación, que puso en peligro centenares de millones de dólares en ayuda bilateral. Petro quiso movilizar no solamente a América Latina en la denuncia de los ataques, sino incluso a la opinión pública estadounidense.
Desembarcó en Nueva York para la Asamblea General de la ONU y se manifestó en las calles de la ciudad, donde directamente pidió a los estadounidenses que plantaran cara a Trump.
El secretario de Estado, Marco Rubio, le quitó el visado; luego hubo anuncio de sanciones personales contra él y su familia. Trump lo acusó de ser un “líder del narcotráfico” y le advirtió que tenía que “cuidar su trasero” si no quería que Colombia corriera la misma suerte que Venezuela.
El derrocamiento del líder venezolano Nicolás Maduro supuso el momento más delicado de esa relación tormentosa. Pero fue también el aliciente para que ambos hablaran, según coinciden fuentes diplomáticas en Washington.
Con un visado temporal, Petro busca aprovechar el tiempo en Washington: además de su propia rueda de prensa, se reunirá con congresistas, acudirá a la Organización de Estados Americanos (OEA), dará una conferencia en la Universidad de Georgetown y finalizará su estadía con un encuentro con la diáspora colombiana.









