Salud

Colombia avanza hacia el fin del testeo animal, esto dice MinSalud sobre la nueva reglamentación

Tras la puesta en vigor de la Ley 2047 de 2020, finalmente Colombia avanza en el camino hacia el fin de esta práctica en productos cosméticos. SEMANA conversó con expertos en el tema a propósito del borrador de la resolución que busca reglamentar este tipo de pruebas experimentales.

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21 de febrero de 2026, 1:40 a. m.
La Ley 2047 de 2020 está vigente en Colombia desde el 10 de agosto de 2024.
La Ley 2047 de 2020 está vigente en Colombia desde el 10 de agosto de 2024. Foto: ADOBE STOCK

Colombia da un nuevo paso para hacer efectiva la prohibición del testeo en animales para productos cosméticos. La Ley 2047 de 2020 marcó un hito al prohibir la experimentación, importación, fabricación y comercialización de cosméticos probados en animales; y ahora el borrador de resolución del Ministerio de Salud busca traducir ese mandato en reglas concretas para la industria y las autoridades. SEMANA conversó con expertos en el tema.

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Los ratones y los primates son los animales más usados para experimentos científicos. Foto: Jerchow /MDC vía BBC.
Los ratones y los primates son los animales más usados para experimentos científicos. Foto: Jerchow /MDC vía BBC.

De acuerdo con lo revelado por el Ministerio de Salud a SEMANA, la principal novedad de este borrador es que “desarrolla y operacionaliza la Ley 2047 de 2020, incorporando medidas orientadas a la conservación del medioambiente como objetivo transversal en las agendas de derechos humanos, frente al deterioro existente”.

La cartera subraya que la propuesta normativa “reconoce el ambiente como un elemento esencial para el desarrollo y la dinamización de los mercados de capitales en un modelo sustentable, y aborda la tensión entre los derechos económicos de propiedad, la salud y la vida”, y aclara que no se trata de una barrera comercial, sino “de una orientada a preservar la vida de los animales”.

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Empresas cosméticas rechazan el testeo en animales. Foto: Getty Images

MinSalud asegura que “antes de la entrada en vigencia de la Ley 2047 no se reconoce un número exacto de pruebas cosméticas en animales en Colombia debido a que estas se realizaban, en su mayoría, en laboratorios privados y no se exigía su reporte”. A nivel global, afirma la entidad que “se estimaba el uso de más de 500.000 animales, y otras fuentes hablaban de hasta 100 millones, sin discriminar el tipo de prueba”, con roedores, conejos y cobayos como especies más utilizadas, y sostiene que “Colombia fue uno de los países pioneros en la región en poner fin a este uso indiscriminado”.

Ante la falta histórica de datos, Eduardo Peña Garzón, codirector para Latinoamérica de Animal Defenders International (ADI), es crítico y señala que desde hace una década han intentado obtener cifras por derecho de petición para conocer la realidad. Lo cierto, según Peña, es que “en Colombia hoy a la fecha no sabemos con exactitud cuántos animales son testeados anualmente en el país y de qué tipo”.

En Alemania, cerca de 8.000 animales mueren cada día en los laboratorios.
En Alemania, cerca de 8.000 animales mueren cada día en los laboratorios. Foto: .

Ese vacío contrasta con la evidencia que ADI ha recopilado sobre el tipo de pruebas a las que se someten los animales. Peña describe que “es muy común que les introduzcan determinados productos, abriendo heridas, precisamente, para probar estos productos, obligándolos a que los inhalen para ir observando los efectos crónicos a corto, mediano y largo plazo”.

En las pruebas de sensibilización cutánea, “generalmente abren la piel para causar daños deliberados, además dolorosos”, y “hay algo espantoso en esas pruebas y es que los animales los exponen a cambios celulares para, básicamente, desarrollar algunos tipos de cáncer”.

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A pesar de ese escenario, Peña reconoce que Colombia sí ha adoptado una posición adelantada frente a la región, pero insiste en que la deuda está en la ejecución. “Colombia fue el primer país en Sudamérica en prohibir el testeo de cosméticos en animales. El segundo en Latinoamérica. Primero fue Guatemala, después Colombia y luego le siguieron México y algunos estados de Brasil”, señala. Eso permite ubicar al país “a la vanguardia de los marcos normativos para defender a los animales”, pero advierte que “lo que sucede en Colombia, como sucede en muchos países, el problema es la aplicación. Porque podemos tener una norma perfecta, pero el establecimiento se está quedando corto”.

En medio de la reglamentación de la ley, la discusión sobre alternativas al testeo animal es fundamental. Peña considera que “hay cultivos de tejidos in vitro, hay todo tipo de prácticas, de métodos alternativos, pero algunos investigadores aún se niegan a practicar”. A su juicio, “hay una pereza de muchos investigadores en trabajar, en evolucionar en métodos alternativos”, pese a que “muchos científicos que sí creen en una ciencia ética son conscientes de que practicar, probar, experimentar en animales no solamente es cruel, sino que también es un error y una demora para las investigaciones”.

Ciencia e investigación

Frascos y cronómetro en el Centro Nacional de Microbiología, en Majadahonda/Madrid (España) a 28 de enero de 2020.
Frascos y cronómetro en el Centro Nacional de Microbiología, en Majadahonda/Madrid (España) a 28 de enero de 2020. Jesús Hellín / Europa Press 28 enero 2020 coronavirus, laboratorio, muestras, experimento, prueba, biólogos, biología, microbiología, 28/1/2020 Foto: Europa Press

Desde la ciencia académica, la prohibición del testeo cosmético en animales se lee como un avance importante dentro de un campo más amplio de investigación. En conversación con SEMANA, Fernando Cárdenas, profesor asociado del Departamento de Psicología y director del Laboratorio de Neurociencia y Comportamiento de la Universidad de los Andes, explica que “los animales se usan en investigación científica cuando no hay forma de responder las preguntas de investigación por otros medios”.

En ese contexto, subraya que “en lo posible, se trata siempre de buscar la manera de reemplazar a los animales por otros medios, por ejemplo, los tejidos o estudios in vitro o incluso simulaciones por software”, y que cuando no hay alternativa, los comités de ética exigen “buscar la especie que sea de menor escala y que pueda ser usada”.

Imagen desenfocada de laboratorio con dos científicas dentro de un hospital
Imagen desenfocada de laboratorio con dos científicas dentro de un hospital Foto: Getty Images

En ese marco, Cárdenas asegura que “la ley de prohibición de las pruebas cosméticas en animales en Colombia fue uno de los grandes logros en beneficio del bienestar animal”. Frente a los avances tecnológicos, el experto afirma que este “ha permitido que tengamos alternativas como, por ejemplo, cultivos celulares o cultivos de tejido”. “Hoy día, ya no necesitas trabajar con animales completos. Existe la posibilidad de crear tejidos como piel y en ella hacer las pruebas”, afirma. No obstante, advierte que “muchas de las alternativas hoy son aún insuficientes y, aunque eviten el uso de animales, pueden dar respuestas limitadas o erróneas”, y que hay campos, como el estudio de drogas psiquiátricas, en los que se “requiere específicamente de un modelo animal”.

Transición en la regulación

En cuanto a sanciones y estándares internacionales, la norma colombiana fija un esquema económico fuerte y una alineación gradual con otras jurisdicciones. “Las personas naturales o jurídicas que infrinjan las prohibiciones contenidas en el artículo primero serán sancionadas con multa a favor del Tesoro Nacional de mínimo 133 hasta 50.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes”.

La cartera afirma que esta medida “posiciona a Colombia en el mercado internacional al alinearse con los estándares europeos y los de algunos países como Brasil y Chile”, aunque admite que “las medidas europeas son más restrictivas que las colombianas” e incluyen incentivos económicos que el modelo nacional aún no contempla.

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El país llega a esta discusión con un ecosistema científico que ya venía avanzando en alternativas y controles internos. Karen Corredor, presidenta de la Asociación Colombiana para la Ciencia y el Bienestar del Animal de Laboratorio, insiste en el papel de los comités de ética como filtro obligado: “Cuando haces investigaciones científicas, siempre se debe pasar el proyecto de investigación por un comité institucional de cuidado y uso de animales”. Estos órganos “se rigen por las normas y leyes nacionales e internacionales y vigilan que los proyectos presentados definan muy claramente las medidas que se tomarán para asegurar el bienestar animal”.

De acuerdo con Corredor, “no es posible que se permita la realización de una investigación científica con animales si no ha sido estudiada y aprobada por un comité de estos” y “cada institución que haga investigación animal debe tener su propio comité organizado de forma legal. Si no lo hay, no pueden hacerse investigaciones con animales”.

Con una ley robusta, una reglamentación en marcha y un debate vivo entre instituciones, científicos y organizaciones de defensa animal, el reto que se abre ahora es que la prohibición del testeo cosmético en animales se traduzca en prácticas verificables, datos transparentes y una transición ordenada hacia métodos alternativos que sean, a la vez, seguros para las personas y respetuosos con los animales.