SEMANA: Este año hemos vivido dolorosas noticias de muertes por cirugías estéticas mal practicadas. ¿Por qué se necesita una ley para regular esta situación?
Damaris Romero (D. R.): El apoyo que le hemos dado como asociación al proyecto de ley nace de la necesidad de crear altos estándares de calidad y medidas seguras para realizar estos procedimientos en los pacientes, minimizando los riesgos y complicaciones.

SEMANA: Doctora, quisiera preguntarle: ¿qué es lo que está fallando en este momento para que se presenten casos de manera tan recurrente?
D. R.: Desde el punto de vista técnico, hemos analizado que, a pesar de la publicidad y la educación que hacemos desde la Sociedad —como entidad gremial que reúne a más de 900 cirujanos plásticos en el país— y a pesar de la insistencia de los entes gubernamentales, sentimos que falta una ley. Falta regulación y una penalización efectiva para quien haga las cosas mal.
SEMANA: ¿Cuáles son las razones para que pasen este tipo de casos?
D. R.: Algunos casos ocurren porque el profesional no tiene las competencias y otros porque se opera en lugares que no cuentan con la infraestructura y el recurso humano necesario para atender una complicación. No tenemos un análisis específico para señalar una sola causa; de manera global pensamos que se debe a eso, sabiendo que no existe cirugía sin riesgo: aun en manos de un profesional especializado y en una clínica debidamente habilitada se pueden presentar complicaciones.
SEMANA: En términos técnicos, ¿qué se necesita que quede más claro y qué traería este proyecto de ley para que las cirugías estéticas dejen de ser tan riesgosas o no se presenten estos casos tan seguido?
D. R.: La ley busca proteger la seguridad del paciente, que es lo más importante para nosotros, los cirujanos plásticos. Para ello, se enfoca en seis parámetros fundamentales:
- Que el paciente se opere con un profesional de la salud que cuente con las competencias para realizar el procedimiento. No se limita solo a cirujanos plásticos, porque hay procedimientos quirúrgicos con fines estéticos que realizan otras especialidades, como la rinoplastia, que la realizan tanto otorrinos como cirujanos plásticos.
- Que los pacientes se operen en una entidad debidamente habilitada por el ente territorial, garantizando que cumpla con la infraestructura, los equipos y el personal necesario para llevar a cabo el procedimiento con los más altos estándares de calidad.
- El fortalecimiento del consentimiento informado, para que las decisiones de los pacientes sean conscientes y profundas sobre el procedimiento, sus riesgos, complicaciones y el lugar donde se realizará.
- La creación de un Registro Único de Complicaciones, que nos permita analizar por qué se complican los pacientes y qué medidas médicas se deben tomar para minimizar los riesgos.
- La obligatoriedad de un seguro de complicaciones, para que, si un paciente presenta alguna, esta quede totalmente cubierta.
- El establecimiento de penas para sancionar a quien ejerza procedimientos de manera ilegal.
SEMANA: Muchos de estos procedimientos estéticos hoy no están cubiertos por el sistema de salud. ¿Cree que ese sea uno de los factores que aumenta el riesgo?
D. R.: Yo diría que no. Considero que los riesgos se deben más a un tema de conciencia individual: que las personas conozcan bien el procedimiento que se van a realizar y elijan adecuadamente el lugar donde se lo van a hacer.
SEMANA: ¿Colombia tiene suficientes cirujanos plásticos? Me habló de 900 en su agremiación.
D. R.: Sí, hay 900 cirujanos plásticos agremiados en la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva. A nivel del Colegio Médico y en el ReTHUS hay más cirujanos habilitados con competencias que no pertenecen a la agremiación. Colombia tiene más de 1.500 cirujanos plásticos, e incluso la cifra actual debe ser mayor.

SEMANA: Colombia se ha convertido en un destino importante para personas de todo el mundo que vienen a hacerse procedimientos estéticos, siendo un país líder en el turismo de salud. ¿Por qué cree que tenemos ese liderazgo y experiencia en el tema?
D. R.: Colombia tiene mucho prestigio gracias a cirujanos plásticos de renombre y a clínicas con certificaciones internacionales, como la de la Joint Commission. Hay un nivel científico muy alto: los cirujanos plásticos colombianos cuentan con numerosas publicaciones, libros y técnicas que sirven de estudio en todo el mundo.
SEMANA: Muchas personas piensan que la cirugía plástica es un mecanismo utilizado mayoritariamente con fines estéticos, pero es un área de la medicina necesaria en procesos de enfermedades, cáncer o quemaduras. ¿Podría explicarme por qué es tan importante lo que ustedes hacen?
D. R.: La cirugía plástica abarca todo el cuerpo humano; atendemos desde trasplante capilar hasta la reconstrucción de un dedo. Cubrimos tanto la parte estética como la reconstructiva. Si nos vamos a la definición de salud como el estado de bienestar físico y psíquico, las cirugías estéticas aportan enormemente a ese bienestar. Para mí, la cirugía estética no es vanidad ni banalidad; aumenta la autoestima y mejora la calidad de vida.
Además, no existe la cirugía estética aislada; la especialidad se llama Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva porque la línea entre lo estético y lo reconstructivo es muy delgada. Por ejemplo, una reducción mamaria le mejora la calidad de vida a la paciente, pero también su apariencia. Por eso ambas áreas van siempre de la mano.
