Rafael Nieto Loaiza, candidato al Senado por el Centro Democrático, habló en El Debate, de SEMANA. Lo propio hizo el excanciller colombiano Julio Paredes y la excandidata presidencial Ingrid Betancourt.
Durante la entrevista, Nieto dio cuenta de su análisis de la reunión que sostendrán este martes 3 de febrero, en Washington (Estados Unidos), Donald Trump, presidente de ese país, con Gustavo Petro, mandatario colombiano.


“Lo que yo sí creo es que la reunión no va a salir como Petro quisiera que saliera”, aseguró Nieto Loaiza. “Petro quisiera tres objetivos y no va a conseguir ninguno. El primero de sus objetivos es que le levanten la apretada que el gobierno está haciendo contra él y su familia. Lo incluyeron en la lista Ofac, le quitaron la visa, también a su hijo, a su mujer, a su círculo más íntimo. Aquí el Gobierno de los Estados Unidos no le va a quitar el lazo que ya le echó al cuello", aseguró. “Puede ser que alivie un poco, pero se lo van a mantener porque es el mecanismo de presión personal contra él. Ese objetivo Petro no lo va a conseguir”, agregó.
“El segundo, que la reunión gire temáticamente alrededor del cambio climático y el uso y explotación del petróleo, el gas y los minerales, y que de ahí salga algo que vaya en la línea de legitimar el discurso medioambientalista extremo de Petro. Ese objetivo tampoco lo va a conseguir porque los Estados Unidos se jugaron de manera definitiva y además con unas consecuencias muy positivas para ellos por la explotación de fracking, de petróleo, lo que les supuso hoy no depender de ningún otro país, tienen autosuficiencia absoluta, tener gas muy barato y van a seguir en ese proceso de exploración y explotación petrolera, le guste a Petro o no le guste y por supuesto no van a permitir que el tema de la agenda y de la discusión sea ese. Petro, si se mete por ese camino, se va a encontrar con una pared”, acentuó.
“Y el último es que le alivien la presión, que va a ser mucha y muy intensa, porque creo no tengo duda de que ese va a ser el objetivo fundamental de la conversación. Es decir, que los Estados Unidos van a apretar a Petro en materia de lucha contra el narcotráfico, ese objetivo que Petro quisiera que no se conversara, que se lo dejaran manejar a su antojo con la laxitud con lo que está haciendo hoy, es decir, que no haya compromiso ninguno del Gobierno colombiano en materia de lucha contra el narcotráfico. Ese objetivo tampoco lo va a conseguir porque Estados Unidos lo han puesto como uno de sus objetivos en materia de seguridad nacional, que Colombia, el Gobierno colombiano se comprometa a fondo en la lucha contra el narcotráfico, cosa que Petro hasta hoy, a cinco meses de entregar el Gobierno, no ha hecho", puntualizó sobre el particular.

Donald Trump y Gustavo Petro se reunirán por primera vez el martes en Washington, un punto de quiebre en su turbulenta relación tensada durante meses por desacuerdos frente al narcotráfico, Venezuela y otras posiciones políticas opuestas.
Acérrimos adversarios, los mandatarios tendrán un cara a cara inédito que puso en pausa las amenazas de Washington de acciones militares y aranceles adicionales a Colombia, en una región volátil después de que Estados Unidos derrocara y arrestara al presidente venezolano Nicolás Maduro.
Trump amenazó a Petro con un destino similar para Colombia, en el punto más crítico de sus constantes desencuentros, marcados por ataques cáusticos, tanto en lo político como en lo personal.
La deportación de migrantes indocumentados, la guerra en Gaza, la lucha contra el narcotráfico y la incursión militar estadounidense en Caracas desgastaron desde 2025 la relación entre países tradicionalmente aliados.

El ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, adelantó que la lucha conjunta contra el narcotráfico será uno de los principales asuntos de discusión en la visita del presidente, por invitación de Trump durante su primera llamada telefónica el 7 de enero.
La conversación alivió momentáneamente las tensiones con Trump, que volteó su mirada hacia Cuba, Irán y Groenlandia. “Hay días que parecen años”, dijo entonces Petro tras la inesperada llamada.
El presidente colombiano camina por la delgada línea entre cumplir las exigencias de Washington y mantenerse fiel a su ideología, a pocos meses de las elecciones presidenciales en Colombia.
Bajo una política de reducir la dependencia de Estados Unidos, Petro firmó acuerdos comerciales con China. “Eso es algo que que obviamente Estados Unidos lo ve como una amenaza”, dijo a la AFP Felipe Botero, director del Departamento de Ciencia Política y Estudios Globales de la Universidad de los Andes de Bogotá.
Sin embargo, en los últimos días Petro ha hecho puntos para agradar a Washington. La Cancillería colombiana anunció que reanudó los vuelos de deportación de migrantes expulsados, génesis de la confrontación entre Petro y Trump.
Además, Colombia reanudará la fumigación de narcocultivos con glifosato, suspendida desde 2015 por recomendación del Ministerio de Salud y un herbicida muy criticado por Petro cuando era senador opositor.
Según el Gobierno, el mandatario colombiano se comprometió también con Trump a actuar conjuntamente contra la guerrilla del ELN en la frontera con Venezuela, con la que intentó sin éxito negociar la paz.
Trump había llamado a Petro “líder del narcotráfico” tras acusarlo de hacer pocos esfuerzos para frenar a las mafias que trafican cocaína e impuso sanciones financieras en octubre contra él, su esposa, su hijo mayor y su mano derecha, el ministro del Interior, Armando Benedetti.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, aseguró que Colombia buscará “dejar claridad con los Estados Unidos que Colombia es el país que combate con mayor contundencia” al narcotráfico. El Gobierno expondrá su intención de “hacer al hemisferio más seguro”, añadió.
Vea aquí El Debate, de SEMANA, completo:

De cara al encuentro, en Colombia resuena la reunión entre Trump y el presidente ucraniano Volodímir Zelenski que terminó con una reprimenda verbal en la Casa Blanca en febrero pasado.
En este caso, Trump y Petro “son dos personas muy volátiles”, “entonces hay mucha incertidumbre”. “Perfectamente (la reunión) puede irse al traste muy fácilmente”, agregó Botero.















