Vicky Dávila, aspirante presidencial, aseguró que el presidente Gustavo Petro sí está preocupado por lo ocurrido con su amigo, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que terminó capturado por Estados Unidos. Petro, en contraste, dijo no estarlo.
“Trump ya le ha hecho varias advertencias al presidente de Colombia, a Gustavo Petro, que va a ser el siguiente”, dijo Dávila, al señalar que habrá que ver si el mandatario colombiano sigue con su discurso anti-Trump “o corrige el rumbo”.


“Yo siento que Petro está aculillado. Petro empezó aculillado esta madrugada. Primero, muy bravito y diciendo que la invasión. Luego, ya aculillado, estaba aplacado, le toca, le toca”, agregó Dávila, en diálogo con SEMANA.
“Porque sabe lo que le corre pierna arriba, lo que le puede pasar. Yo estoy de acuerdo con lo ocurrido en Venezuela, estoy de acuerdo con la captura del narco Nicolás Maduro y en Colombia tenemos que evitar que esto ocurra y es ganando las elecciones”, agregó Dávila.

Y es que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el sábado que su homólogo de Colombia, Gustavo Petro, debería “cuidarse el trasero” tras la operación militar para capturar al líder venezolano Nicolás Maduro.
“Él está produciendo cocaína y la están enviando a Estados Unidos, así que sí, tiene que cuidarse el trasero”, advirtió Trump en una conferencia de prensa al referirse al mandatario, con quien ha tenido enfrentamientos en los últimos meses.
Petro calificó las acciones de Washington como un “ataque a la soberanía” de América Latina y afirmó que provocarían una crisis humanitaria.

En un mensaje en X, Petro dijo que no estaba preocupado. “No estoy preocupado para nada. No tengo nada que esconderme, como otros. Ni asesinatos, ni fosas comunes, ni 6.402 jóvenes asesinados en el gobierno que usted defiende, ni 3.000 presos políticos presos jóvenes. No convivimos con narcoterroristas que decidieron hasta refundar la patria y casi lo logran”.
“En Nueva York estaba cobijado por la ley que protege la ONU y dije lo que pienso. Ningún ejército en Palestina puede obedecer las órdenes de genocidio. Ni en Palestina ni en ningún lugar del mundo, porque es crímen contra la humanidad, no solo contra una nación. Si le parece terrible lo repito en esta red. Es norma mundial desde el tribunal de Nuremberg”, agregó.
No estoy preocupado para nada.
— Gustavo Petro (@petrogustavo) January 3, 2026
No tengo nada que esconderme como otros. Ni asesinatos, ni fosas comunes, ni 6.402 jóvenes asesinados en el gobierno que usted defiende, ni 3.000 presos políticos presos jóvenes. No convivimos con narcoterroristas que decidieron hasta refundar la… https://t.co/mhmK6SGG7i
La caída de Maduro
Silbidos, detonaciones... Al principio se piensa en fuegos artificiales, incontables en Caracas en Año Nuevo, pero las ventanas vibran por la onda expansiva de las explosiones: la operación estadounidense para despojar a Nicolás Maduro del poder comenzó este sábado 3 de enero de 2026 a las 2 de la madrugada.
El rugir de los aviones y los misiles son omnipresentes, salpicados por decenas de explosiones que iluminaron el cielo por momentos.
“Sentí que (las explosiones) me levantaron de la cama. En ese instante pensé: ‘Dios mío, llegó el día’, y lloré”, contó a la AFP María Eugenia Escobar, una habitante de La Guaira, de 58 años.
Periodistas de la Agencia France-Press oyeron helicópteros sin saber si se trataba de aparatos venezolanos o estadounidenses.
Columnas de humo se elevaron desde varios puntos de la capital: Fuerte Tiuna, el enorme enclave militar en Caracas, y el aeropuerto militar de La Carlota. Testigos mencionaron bombardeos en La Guaira, el aeropuerto y puerto de Caracas, en Maracay, al oeste, y en Higuerote, al este.

Hacia las 3:15, las operaciones parecen concluir... Pero alrededor de las 5:00 llega la sorpresa: Donald Trump anuncia que Estados Unidos ha capturado a Maduro y a la primera dama Cilia Flores, apodada la primera combatiente.
¿Dónde y cómo? Ninguna explicación. Hasta una entrevista ofrecida por Trump. “Se encontraba en un lugar fuertemente custodiado… De hecho, era como una fortaleza. Estaba en una fortaleza. Había puertas de acero, había lo que llaman un espacio de seguridad, con acero macizo por todas partes. No logró cerrar ese espacio, intentó entrar, pero lo atraparon tan rápido que no lo consiguió”, se jactó el presidente en una entrevista con Fox News, afirmando haber seguido la operación en directo, “literalmente como si estuviera viendo un programa de televisión”.
Sin balance humano
Al amanecer, se descubre la magnitud del ataque. Pequeños blindados presentan impactos de bala, otros vehículos están calcinados. Habitantes huyen del sector de Fuerte Tiuna, hablando de supervivencia.
Algunas zonas de la ciudad huelen a pólvora. Como reconocimiento de impotencia, la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, dijo de madrugada por teléfono en la televisión que no sabía dónde se encontraba Maduro, al tiempo que llamaba a un plan de defensa del país.
Helicópteros estadounidenses penetraron hasta el corazón de Caracas para capturar a Maduro.
Fue una sorpresa, a pesar de las innumerables advertencias de Trump, que intentó en vano desalojar a Maduro del poder durante su primera estancia en la Casa Blanca (2017-2021). Como también han sido incontables las denuncias de Maduro de supuestos intentos de golpes de Estado y conspiraciones reales o imaginarias.
Trump fue intensificando gradualmente la presión sobre Maduro. Desde el inicio de su mandato, en enero de 2025, endureció las sanciones económicas y, en agosto, desplegó una flota militar en el Caribe en medio de acusaciones de que Maduro encabeza un cartel de narcotraficantes cuya existencia está por demostrarse, según expertos.
En septiembre, llegaron los primeros bombardeos contra barcos de supuestos narcotraficantes. Desde entonces más de cien muertos en una treintena de ataques.
En noviembre, llegó al Caribe el portaaviones más grande del mundo. En diciembre, la incautación militar de un petrolero, y luego de un segundo. Todo ello con innumerables incursiones de aviones estadounidenses en los límites, e incluso por encima, de Venezuela.
“Yes peace, no war”, exclamaba, cantaba y bailaba Nicolás Maduro en público o en televisión, hablando de una guerra “psicológica” librada por Goliat contra David.
Finalmente, tras haber colocado pacientemente sus piezas, Goliat pasó a la ofensiva con una operación que le permitió ejecutar una amenaza que repitió en varias ocasiones en las últimas semanas: los días de Maduro en el poder están “contados”.
Si Trump celebró que ningún soldado estadounidense hubiera muerto, aún no se conoce el balance humano del lado venezolano de estos ataques.
El ministro de Defensa, el general Vladimir Padrino López, acusó al ejército estadounidense de haber atacado “mediante misiles y cohetes disparados desde sus helicópteros de combate zonas residenciales de población civil”.














