Trabajo en equipo

“Podemos avanzar solos, pero acompañados llegamos más lejos”: Martha Isabel Porras

Gerente general de Gusmar Lácteos, ha construido un liderazgo basado en el compromiso, el trabajo en equipo y la convicción de que los desafíos también fortalecen el carácter.

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10 de julio de 2026 a las 5:36 p. m.
A lo largo de ese camino también ha debido abrirse espacio en un sector tradicionalmente liderado por hombres, una experiencia que le reafirmó el valor de construir de la mano de otros.
A lo largo de ese camino también ha debido abrirse espacio en un sector tradicionalmente liderado por hombres, una experiencia que le reafirmó el valor de construir de la mano de otros. Foto: SEMANA

El liderazgo no siempre se construye en los momentos de mayor crecimiento. En muchas ocasiones surge cuando las circunstancias exigen tomar decisiones difíciles, asumir nuevas responsabilidades y encontrar la fortaleza para continuar. Esa ha sido la historia de Martha Isabel Porras Díaz, gerente general de Gusmar Lácteos, una mujer boyacense que ha convertido el servicio, la disciplina y el compromiso en los pilares de una trayectoria empresarial que inspira a otras mujeres a liderar con propósito.

Madre de dos hijos y apasionada por el trabajo que realiza, reconoce que uno de los momentos más determinantes de su vida llegó hace cinco años, tras el fallecimiento de su esposo. En medio del duelo tuvo que enfrentar una decisión que marcaría el rumbo de su historia personal y profesional. “Continuar o parar era una decisión supremamente fuerte, pero el propósito que teníamos los dos tenía que seguir”, recuerda.

Ese propósito se transformó en la fuerza que le permitió asumir el liderazgo de la compañía y continuar consolidando un proyecto construido sobre el esfuerzo, la responsabilidad y la visión compartida.

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A lo largo de ese camino también ha debido abrirse espacio en un sector tradicionalmente liderado por hombres, una experiencia que le reafirmó el valor de construir de la mano de otros. “Sostenerse en un mercado que es prácticamente de hombres fue complejo, pero con la ayuda de mi equipo entendí que uno avanza solo, pero acompañado siempre llega más lejos”, afirma.

Para Porras, liderar también significa servir. Por eso asegura que la pasión que ha guiado cada etapa de su carrera ha sido comprometerse genuinamente con las personas y con los proyectos que asume. La disciplina, el cumplimiento y la responsabilidad han sido las herramientas con las que ha enfrentado cada reto, siempre con un objetivo claro: hacer las cosas bien.

Hoy, al mirar el camino recorrido, entiende que las experiencias más difíciles también han sido las que más le han enseñado. “Los días oscuros fortalecen el espíritu, te enseñan a ser más fuerte y a ver con mayor claridad”, expresa.