El Sol estaría atravesando una transformación que no resulta evidente cuando se observa directamente su superficie. Un grupo internacional de investigadores encontró señales de que su actividad magnética se está concentrando cada vez más cerca de las capas externas de la estrella.

El hallazgo fue posible gracias al estudio de las vibraciones que recorren el interior del Sol. Estas ondas cambian de frecuencia cuando varía la actividad magnética, por lo que permiten obtener información sobre zonas que no pueden observarse directamente.
Un cambio que se ha repetido durante varios ciclos
Los investigadores analizaron casi cuatro décadas de observaciones obtenidas mediante la Red de Oscilaciones Solares de Birmingham (BiSON). Los datos, recopilados entre 1987 y 2025, abarcan cuatro ciclos de actividad solar.
Al comparar las vibraciones internas con los indicadores utilizados habitualmente para medir la actividad del Sol, encontraron que la relación entre ambos comenzó a cambiar desde el ciclo 23.

El resultado apunta a que las modificaciones relacionadas con el ciclo solar están ocurriendo en una zona cada vez más superficial, dentro de los primeros 1.000 kilómetros bajo la superficie.
Sarbani Basu, profesora de la Universidad de Yale y una de las investigadoras del estudio, explicó que el fenómeno no parece deberse simplemente a una disminución de los campos magnéticos.
“Descubrimos que la relación entre las oscilaciones solares internas y la actividad superficial ha evolucionado en los últimos ciclos. Esta tendencia no puede explicarse simplemente por campos magnéticos más débiles. En cambio, indica una reorganización estructural de cómo se almacena la actividad magnética del Sol bajo la superficie”, afirmó Basu.
El ciclo actual también dejó una señal inesperada
El comportamiento observado en el ciclo solar 25 resulta especialmente llamativo. Aunque los indicadores tradicionales muestran una actividad menor frente a ciclos anteriores, las vibraciones de mayor frecuencia cuentan una historia diferente y apuntan a una intensidad comparable con la de algunos ciclos previos.
Bill Chaplin, investigador de la Universidad de Birmingham y autor principal del trabajo, señaló que las mediciones habituales no muestran toda la actividad que ocurre en el interior de la estrella.
“El Sol tiene su propio biorritmo activo que genera una actividad magnética ascendente y descendente que moldea el clima espacial. Sin embargo, las mediciones superficiales tradicionales no reflejan la situación completa: es posible que el Sol esté entrando en un modo de comportamiento diferente que se desarrollará a lo largo de décadas”, afirmó Chaplin.

El investigador añadió: “Hemos descubierto evidencia de cambios sistemáticos en el ciclo de actividad solar. Fundamentalmente, la actividad magnética se está concentrando cada vez más cerca de la superficie con cada ciclo. Este es el primer descubrimiento de este tipo y habría sido imposible sin las largas observaciones de BiSON”.
Los telescopios de la red continuarán tomando datos durante el resto del ciclo 25 y el siguiente, con el objetivo de comprobar si esta tendencia continúa.
