El actual episodio de El Niño podría tener un impacto mortal asociado al calor en los próximos meses. Un análisis del Climate Impact Lab estima que 451.000 personas podrían morir entre junio de 2026 y febrero de 2027 debido a las temperaturas extremas vinculadas al fenómeno. Se trata de una proyección de muertes adicionales frente a las esperadas en un periodo normal, no de fallecimientos que ya hayan ocurrido.

La estimación se produce mientras El Niño continúa fortaleciéndose. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) señaló que existe una probabilidad cercana al 100 % de que el fenómeno persista hasta febrero de 2027 y advirtió que podría alcanzar una intensidad muy fuerte.
Los países donde se concentraría el impacto
El informe señala que “estas muertes por calor de El Niño se concentrarán abrumadoramente en el sur global”. Durante los próximos seis meses, el Sahel africano acumularía unas 66.800 muertes adicionales, entre ellas 31.400 en Nigeria, 17.500 en Sudán, 10.000 en Níger y 8.000 en Chad.
También se calculan 19.400 muertes adicionales en Filipinas, Vietnam, Tailandia y Camboya, otras 19.300 en Indonesia y 15.800 en India. En Sudamérica, Brasil aparece como el país con mayor cifra proyectada, con 13.300 fallecimientos.

Para Michael Greenstone, cofundador del Climate Impact Lab y profesor de Economía de la Universidad de Chicago, el tamaño de la cifra resulta difícil de dimensionar.
“Este es un número tan grande que puede resultar abrumador, pero está compuesto por padres e hijos, abuelos y vecinos, personas que van a trabajar, cuidan de sus familias y viven sus vidas”.
Greenstone añadió que el análisis puede servir para identificar los lugares donde todavía existe margen de actuación: “Este informe permite a los responsables de la toma de decisiones ver con precisión dónde se pueden tomar medidas de emergencia ahora para salvar decenas de miles de vidas en los próximos meses”.
Los investigadores piden actuar antes de que el calor sea normal
El Climate Impact Lab sostiene que medidas como sistemas de alerta, centros de refrigeración y protección para trabajadores expuestos al sol podrían reducir una parte importante de esas muertes.
Tamma Carleton, coautora del informe y responsable de investigación del Climate Impact Lab, advirtió que la respuesta no debería limitarse a una emergencia temporal: “Aumentar la respuesta ante emergencias y optimizar nuestros esfuerzos puede salvar muchas vidas este año. Pero dentro de 20 años, cuando las temperaturas extremas de hoy se conviertan en la nueva normalidad, no queremos vivir en un estado de emergencia constante”.

La investigadora pidió destinar recursos desde ahora para desarrollar y evaluar herramientas de preparación que permitan enfrentar temperaturas extremas en el futuro. El equipo señaló que actualizará sus proyecciones a medida que avance El Niño.
