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El ‘Círculo de Twitter’, la nueva función de amigos cercanos parecida a la de Instagram

La propuesta de la red social permitirá a sus usuarios crear un grupo de amigos cercanos para compartir los tuits.


Twitter ha ampliado las herramientas de control que ofrece a los usuarios con lo que ha denominado ‘Círculo de Twitter’, que permite gestionar tuit a tuit quién puede ver e interactuar con las publicaciones, ofreciendo la posibilidad de publicar para audiencias más pequeñas.

La compañía explica en un comunicado que hay tuits que los usuarios quieren compartir con todo el mundo, mientras que otros prefieren reservarlos para sus más allegados. Para esta última posibilidad, ha introducido el Círculo de Twitter.

Esta herramienta permitirá a los usuarios compartir sus publicaciones solo con su círculo más cercano, con el que podrán mantener “conversaciones más íntimas” y establecer “conexiones más estrechas” al tratarse de un público más reducido, con la seguridad de que esas publicaciones no podrán ser retuiteadas ni compartidas.

Para ello, permite la gestión individual en cada tuit del público con quien quieren compartirlo y al que permiten interactuar con él. De esta manera, antes de publicar, encontrarán la opción de compartirlo con su círculo o con todos sus seguidores.

Los usuarios pueden establecer su círculo de forma manual, a partir de una lista con capacidad para hasta 150 personas, que puede modificarse en cualquier momento. Quienes lo integren no serán notificados, pero podrán ver una insignia verde debajo de los tuits que se envían a este grupo.

El Círculo de Twitter está disponible en fase beta para un pequeño grupo de usuarios de la red social en todo el mundo, tanto en iOS y Android como en la versión Web.

Twitter, una nueva estrella en el universo Musk

Bajo la promesa de fortalecer el producto, aumentar la confianza del usuario, ampliar la libertad de expresión y acabar con los intrusos que devalúan Twitter, Elon Musk compró el 28 de abril, por 44.000 millones de dólares, la red social creada en 2006 por Jack Dorsey.

El binomio formado por el poder y los medios de comunicación ha sido una constante. William Randolph Hearst, uno de los empresarios más poderosos y controvertidos de la primera mitad del siglo XX y fundador de un conglomerado de periódicos, revistas y emisoras de radio, dio el salto a la política valiéndose de sus instrumentos mediáticos. Creador de la prensa amarilla, escandalosa, exagerada, sensacionalista, su carrera profesional estuvo salpicada de controversias y de acusaciones partidistas.

Rupert Murdoch, el magnate de la comunicación dueño de cadenas de televisión, empresas cinematográficas y periódicos, ha estado también en el centro de la polémica, acusado de prácticas ilegales (el escándalo de las escuchas telefónicas) o cercanas al monopolio, y de usar su amplio imperio mediático para balancear a la opinión pública hacia sus posiciones políticas.

Otros empresarios de medios de comunicación, como Silvio Berlusconi, conocen muy bien la relación entre información y poder. Tener la atención de muchos concentrada en un mensaje o en un medio ha ayudado a la consolidación de ciertas historias o tendencias y a convertirlas en verdades.

Sin embargo, en plena era del conocimiento, la información adquiere una dimensión más extensa. La sociedad digital es global e interactiva. Por eso la información que procede de los usuarios tiene un valor enorme y puede ser utilizada para crear correlaciones y extraer conclusiones.

Los datos, la nueva fuente de poder

Lo que hacemos, lo que nos gusta, a qué le prestamos atención, a qué reaccionamos o respondemos, quién o qué nos genera afecto o rechazo, qué compramos y cuándo lo hacemos, cuánto nos gastamos, a quién seguimos, con quién interactuamos. Esos datos son el oro de los buscadores de oportunidades para influir, crear tendencias y moldear opiniones y preferencias, llevando a la opinión pública, en muchos casos, hacia una determinada orientación y perspectiva de la realidad.

El análisis de la información es la clave para comprender las predisposiciones, examinar los patrones de comportamiento y tomar el pulso a la sociedad. La operación de compra de Twitter atestigua y demuestra el creciente interés de parte de las empresas en entrar a participar de la conversación social como agentes de poder y decisión.

Con información de Europa Press.