Ha llegado uno de los momentos más esperados del mes: en pocas horas el mundo será testigo de uno de los eclipses solares anulares más impactantes del año. Este fenómeno, conocido como “anillo de fuego”, recibe su nombre por el impresionante efecto visual que se produce en su punto máximo. En ese instante, la Luna se alinea frente al Sol, pero no logra cubrirlo por completo. Como resultado, queda visible un borde luminoso alrededor del disco lunar, que forma un aro brillante en el cielo.
El eclipse se producirá este martes 17 de febrero y podrá observarse en su máximo esplendor principalmente desde la Antártida. También será visible en el extremo sur de África y América, así como desde zonas de los océanos Antártico, Atlántico sur e Índico. En otros países no podrá verse de manera directa y solo será posible seguirlo a través de transmisiones por internet.
El fenómeno comenzará a las 9:56 h TU (10:56 en la Península) sobre el océano Antártico y finalizará a las 14:27 h TU (15:27 hora peninsular) en el océano Índico, con una duración total superior a cuatro horas y media. El punto máximo de anularidad se registrará a las 12:11 h TU, cerca de la costa antártica, y se prolongará durante 2 minutos y 20 segundos.

La forma correcta de observar un eclipse solar anular
Los eclipses solares deben observarse con extrema precaución. Mirar el Sol sin la protección adecuada puede causar daños graves e irreversibles en la vista, por lo que es fundamental seguir las recomendaciones de los expertos.

La NASA advierte que los eclipses solares parciales o anulares no cuentan con una fase de totalidad —como ocurre en los eclipses totales— en la que la Luna bloquea por completo la luz solar. Por ello, durante todo el evento, nunca es seguro mirar directamente al Sol sin protección ocular especializada.
Para observar un eclipse parcial o anular, es indispensable utilizar gafas especiales para eclipses o visores solares certificados que cumplan con la norma ISO 12312-2. Las gafas de sol convencionales no ofrecen la protección necesaria, por oscuras que parezcan.
Antes de usar estos filtros, se recomienda revisarlos para comprobar que no estén rayados, rotos o dañados. Si presentan algún defecto, deben desecharse. Asimismo, es importante supervisar a los niños en todo momento mientras los utilicen.
Tampoco se debe mirar el Sol a través de cámaras, telescopios, binoculares u otros dispositivos ópticos mientras se usan gafas para eclipses, ya que los rayos solares concentrados pueden atravesarlas y provocar lesiones graves. Si se emplean equipos ópticos, el filtro solar debe colocarse siempre en la parte frontal del instrumento y ser adecuado para ese uso, preferiblemente con la asesoría de un especialista.

Incluso durante un eclipse anular o en sus fases parciales, el Sol continúa siendo extremadamente brillante. Además de proteger los ojos, se recomienda cuidar la piel con sombrero y bloqueador solar si la observación se realiza al aire libre.
Como alternativa segura, si no se cuenta con gafas certificadas, se puede recurrir a métodos de observación indirecta, como un proyector estenopeico, que permite ver la imagen del Sol proyectada sobre una superficie sin necesidad de mirarlo directamente. En ningún caso se debe observar el Sol a través del orificio ni sin la protección adecuada.










