Mientras la inteligencia artificial avanza a gran velocidad y algunos de sus principales desarrolladores ya plantean la necesidad de establecer límites y reglas para su desarrollo, también crece el debate sobre cómo estas herramientas pueden cambiar la manera en que las personas piensan y crean. En ese contexto, Angela Peters, gerente general de A.W. Faber-Castell Colombia Ltda., habló con SEMANA sobre el lugar que todavía ocupa la creatividad humana.

Durante una conversación con SEMANA, Peters reflexionó sobre el futuro de la creatividad en medio del avance de estas tecnologías y planteó que la inteligencia artificial no necesariamente significa el fin de la creación humana.
La creatividad que nace de una idea propia
Para la gerente general de Faber-Castell Colombia, existe una diferencia entre utilizar una herramienta para encontrar una respuesta y construir una idea desde cero.
“La inteligencia artificial no va a reemplazar la creatividad”, afirmó Peters. Según explicó, estos sistemas dependen de la información que reciben para generar sus respuestas, mientras que la capacidad humana permite imaginar posibilidades que todavía no han sido planteadas.
“La inteligencia artificial solo aprende de lo que se le dice o se le alimenta”, señaló.

La ejecutiva también expresó una preocupación relacionada con la facilidad para obtener respuestas inmediatas. A su juicio, el uso constante de estas herramientas podría hacer que algunas personas reduzcan el esfuerzo de analizar por cuenta propia.
“Hoy en día hay tanta inteligencia artificial, tanta ayuda, que tal vez no estemos pensando lo suficiente”, sostuvo Peters.
El valor de enfrentarse a una hoja vacía
Peters considera que las actividades artísticas pueden conservar un espacio importante precisamente porque obligan a la persona a experimentar y tomar sus propias decisiones.
“Yo tengo un papel en blanco y el computador no me va a apuntar nada en mi papel, o todavía no, quién sabe si en un futuro”, explicó.

Para la gerente, ese papel vacío representa una oportunidad para escribir, dibujar, probar ideas y expresar pensamientos propios, en lugar de partir de una respuesta proporcionada por una herramienta digital.
“Me da como esos espacios para ver y experimentar y escribir o poner mis frases y no frases que me está alimentando una máquina”, concluyó Peters.
