El término spam se ha vuelto cada vez más común, sobre todo porque representa una de las interrupciones más frecuentes para los usuarios. Las llamadas no deseadas suelen llevarse la mayor atención, ya que pueden llegar mientras una persona trabaja, estudia o realiza una actividad importante.

Sin embargo, los mensajes de texto también representan un riesgo del que se habla menos. Según Kaspersky, el spam por SMS consiste en comunicaciones no solicitadas que suelen enviarse de forma masiva desde computadores, a través de correos electrónicos o plataformas de mensajería, con el objetivo de que algunas personas caigan en engaños.
Aunque un mensaje automatizado puede parecer más fácil de ignorar que una llamada, también puede usarse para obtener información personal, facilitar el robo de identidad, inducir la descarga de programas maliciosos o generar cobros no autorizados en la línea telefónica.
Los expertos explican que estos mensajes suelen recurrir a falsas ofertas, premios inexistentes, reembolsos, alertas de seguridad, supuestos problemas con cuentas bancarias, paquetes pendientes o transacciones sospechosas para captar la atención de la víctima.

Una de las estrategias más utilizadas es crear una sensación de urgencia. Frases como “actúe ahora” o “su cuenta será bloqueada” buscan que la persona responda sin verificar la información, revele datos personales o ingrese a enlaces que la redirigen a sitios falsos donde pueden robar sus credenciales o instalar malware en el celular. En algunos casos, estos mensajes también tienen fines publicitarios.
¿Qué hacer si recibe un mensaje de spam?
Los mensajes de spam pueden llegar porque los delincuentes obtienen los números de distintas maneras. Algunas veces generan combinaciones aleatorias mediante herramientas automatizadas; en otras, acceden a bases de datos creadas con información compartida en redes sociales o con números suministrados al diligenciar formularios, participar en concursos o inscribirse en programas de fidelización.
Si recibe uno de estos mensajes, la principal recomendación es no responder ni abrir los enlaces que contiene. Hacerlo puede confirmar que el número está activo o dirigirlo a páginas fraudulentas diseñadas para robar información o instalar software malicioso.

También es importante evitar compartir datos personales o bancarios, ya que las entidades legítimas rara vez solicitan este tipo de información por SMS. Si el mensaje genera dudas, lo más seguro es comprobar su autenticidad a través de los canales oficiales de la empresa o entidad que supuestamente lo envió y reportarlo ante el operador móvil cuando exista esa opción.
Si ya fue víctima de una estafa o de un ataque de phishing, conviene actuar cuanto antes: comunicarse con el banco para alertar sobre la situación, cambiar las contraseñas de las cuentas comprometidas, informar el caso al operador móvil y, si hubo pérdidas económicas, presentar la denuncia ante la Policía.
