Una tragedia aérea conmocionó a Estados Unidos el domingo 1 de noviembre, cuando un avión privado Learjet 60, que cubría la ruta entre Austin, Texas, y las Bahamas, se estrelló en Greenacres, en el condado de Palm Beach, Florida. El accidente provocó la muerte de las nueve personas que viajaban a bordo y generó una fuerte explosión.

El impacto también destruyó varios vehículos, interrumpió el suministro eléctrico y obligó a cerca de 600 personas que vivían en comunidades de casas móviles cercanas a abandonar temporalmente sus hogares. Aunque una persona que se encontraba en tierra sufrió una lesión en una pierna, las autoridades no reportaron otras víctimas mortales fuera del avión, según informó CBS News.
Entre las víctimas se encontraba Nathalia Gadelha, de 20 años, quien se desempeñaba como segunda al mando del vuelo. La joven había obtenido su licencia de piloto privado a los 17 años, y acumulaba nueve meses de experiencia como piloto comercial. Por su parte, el capitán fue identificado como Jeffrey Gregory, de 55 años.

El audio de las últimas comunicaciones, difundido por LiveATC, permitió conocer los intercambios entre la tripulación y el control de tráfico aéreo hasta los momentos previos al accidente. Durante la conversación, los pilotos informaron que estaban lidiando con la formación de hielo, “turbulencia moderada” y que buscaban “mejores altitudes” para continuar el vuelo.
La opinión de Jared Isaacman sobre las decisiones de la copiloto
La grabación provocó una ola de comentarios en redes sociales, donde algunos usuarios cuestionaron las decisiones de la joven copiloto. Ante esas críticas, Jared Isaacman, administrador de la NASA, manifestó su preocupación por los señalamientos. Además, recordó que, como segunda al mando, Filgueiras tenía la autoridad para advertir sobre posibles errores, una función que hace parte de la gestión de recursos de la tripulación.

“Estaba haciendo su trabajo, comunicándose con el control de tráfico aéreo hasta el final, en una situación aterradora (...) Probablemente sabía, antes de muchas de esas llamadas, que iba a morir”, aseguró Isaacman, quien aclaró que sus declaraciones las hacía a título personal.
También señaló que había escuchado las últimas comunicaciones de amigos y de pilotos militares con miles de horas de experiencia en aviones de combate, y que todas resultaban igual de desgarradoras, pues quienes las realizan saben que se enfrentan a un desenlace inminente.

El máximo responsable de la NASA también desmintió las versiones difundidas en redes sociales que apuntaban a un supuesto ataque con misiles o a la aplicación de criterios de diversidad en los procesos de contratación.
“Me sentí obligado a publicar esto después de ver los comentarios sobre el accidente del Lear 60, desde ataques de misiles hasta DEI, pasando por las críticas a las últimas llamadas de esta pobre mujer”, señaló Jared Isaacman.
