Son millones los ciudadanos que cada día se quejan por las molestas llamadas que reciben en sus celulares desde números desconocidos. En la mayoría de los casos, estas comunicaciones tienen dos propósitos: ofrecer productos o servicios con fines comerciales o hacer parte de intentos de estafa perpetrados por delincuentes.

Sea cual sea el objetivo, este tipo de llamadas suele realizarse de forma masiva, lo que genera incomodidad entre quienes las reciben, dado que pueden llegar en cualquier momento del día: en la mañana, durante la jornada laboral o incluso en la noche, cuando se está a punto de descansar.
Este fenómeno se conoce como spam telefónico y, cuando ocurre de manera reiterada e indiscriminada, puede convertirse en una forma de acoso, al invadir la privacidad de los usuarios. Se trata de un problema que ha aumentado de forma considerable en los últimos años, llevando a muchas personas a buscar distintas alternativas para ponerle fin.
Una de las soluciones más utilizadas consiste en instalar aplicaciones que identifican las llamadas entrantes y advierten si el número está relacionado con intentos de fraude o con campañas de telemercadeo. Gracias a estas herramientas, cada usuario puede decidir si responde o ignora la comunicación.

Sin embargo, la mayoría de los expertos coincide en que estas llamadas comerciales continúan llegando porque, en algún momento, los usuarios autorizaron el uso de sus datos personales, muchas veces sin ser plenamente conscientes de ello. Esto puede ocurrir al firmar un contrato, aceptar las cookies de una página web o diligenciar un formulario.
Según explicó Samuel Santiago, consultor y experto en ventas y prospección telefónica, en declaraciones recogidas por elEconomista, la única forma de dejar de recibir este tipo de comunicaciones es retirar expresamente ese consentimiento. Para ello, recomienda inscribirse en la Lista Robinson, obtener el certificado correspondiente y comunicar a las empresas que ya no se desea recibir llamadas con fines comerciales.
El principal inconveniente, explica el especialista, es que la mayoría de las personas desconoce a qué empresas les otorgó ese permiso. Por ello, antes de tomar una decisión drástica, aconseja adoptar algunas medidas preventivas.

Entre ellas, evitar responder llamadas sospechosas, no proporcionar información personal a desconocidos y ser cuidadoso al compartir datos sensibles en formularios o páginas web, ya que esto puede aumentar las probabilidades de que el número telefónico termine circulando en bases de datos utilizadas para campañas comerciales o, incluso, por ciberdelincuentes.
Cuando ninguna de estas estrategias funciona y las llamadas continúan de forma constante, solo queda recurrir a una medida más radical: cambiar el número de celular.
Aunque debe considerarse como el último recurso, hacerlo permite salir de muchas bases de datos comerciales y también puede ser una solución si el número fue expuesto tras una filtración de información. En estos casos, contar con una nueva línea puede reducir de manera significativa la cantidad de llamadas no deseadas.
