Una noticia preocupante para la humanidad se dio a conocer: en 2026, el Boletín de los Científicos Atómicos acercó su Reloj del Juicio Final a 85 segundos de la medianoche, alcanzando un nivel de riesgo sin precedentes, jamás registrado desde 1947.
Este retroceso de cuatro segundos respecto a enero de 2025 refleja el aumento de amenazas globales, que incluyen el crecimiento de los arsenales nucleares, el avance de tecnologías disruptivas como la inteligencia artificial, riesgos biológicos y la persistente crisis climática.

“El mensaje del Reloj del Juicio Final no puede ser más claro. Los riesgos catastróficos están en aumento, la cooperación está en declive y se nos acaba el tiempo. El cambio es necesario y posible, pero la comunidad global debe exigir una acción rápida de sus líderes”, señaló la presidenta y directora ejecutiva del SASB, Alexandra Bell.
Pero, ¿qué es el Reloj del Juicio Final?
Sin embargo, muchas personas suelen desconocer su verdadero significado. El Reloj del Juicio Final, creado en 1945 por científicos de la Universidad de Chicago como Albert Einstein y Robert Oppenheimer, nació con el objetivo de alertar al mundo sobre los peligros de las armas nucleares tras la Segunda Guerra Mundial.
Su funcionamiento consiste en medir distintas variables globales para determinar simbólicamente cuánto falta para la “medianoche”, momento que representa la destrucción total del planeta.

Desde su primera medición, que marcó siete minutos antes de la medianoche, el reloj ha sido actualizado cada año por la Junta Directiva, mostrando cómo ha cambiado la percepción del riesgo global.
En ciertos años se registraron retrocesos: por ejemplo, en 1963 el reloj se situó a doce minutos de la medianoche tras la firma del Tratado de Prohibición Parcial de los Ensayos Nucleares entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
Con el paso del tiempo, el seguimiento del reloj se ha ampliado más allá de la amenaza nuclear, incorporando factores como la crisis climática, el surgimiento de tecnologías disruptivas y la aparición de gobiernos autocráticos.

Momentos clave, como la firma del Tratado de Reducción de Armas tras el fin de la Guerra Fría, reflejaron avances en la seguridad global, aunque los riesgos siguen siendo motivo de alerta constante.
¿Por qué quedan 85 segundos para el desastre global?
Los científicos reiteraron en 2026 la alerta emitida un año antes sobre la proximidad de un escenario de crisis global, al tiempo que señalaron un endurecimiento de posturas en potencias como Rusia, China y Estados Unidos, calificadas como “cada vez más agresivos, adversarios y nacionalistas”.

Entre las recomendaciones planteadas figuran retomar las negociaciones sobre control nuclear, impulsar pactos multilaterales, disminuir la dependencia de los combustibles fósiles y abrir un debate internacional sobre el uso de la inteligencia artificial en el ámbito militar, aunque advirtieron que estas iniciativas aún están lejos de concretarse.
“Vivimos un Armagedón informativo -la crisis subyacente a todas las crisis- impulsado por una tecnología extractiva y depredadora que difunde mentiras más rápido que los hechos y las ganancias de nuestra división. No podemos resolver problemas cuya existencia no concordamos. No podemos cooperar transfronterizamente cuando ni siquiera podemos compartir los mismos hechos. Las amenazas nucleares, el colapso climático, los riesgos de la IA: nada puede abordarse sin antes reconstruir nuestra realidad compartida. El reloj está corriendo”, alertó la ganadora del Premio Nobel de la Paz 2021, María Ressa.

Jon B. Wolfsthal, director de riesgo global en la Federación de Científicos Americanos (FAS) y miembro del Bulletin of the Atomic Scientists, también agregó que: “En 2025, fue casi imposible identificar un asunto nuclear que mejorara. (…) Se están gastando cientos de miles de millones para modernizar y expandir los arsenales nucleares en todo el mundo, y cada vez más estados no nucleares están considerando si deberían adquirir sus propias armas nucleares o están cubriendo sus apuestas nucleares”.
