Estar en una reunión, trabajando o compartiendo con amigos y, de repente, recibir una llamada de un número desconocido es una situación cada vez más común. Muchas veces, al contestar, responde una voz robotizada que ofrece un servicio; en otras, nadie habla y la llamada se corta de inmediato.
Ese tipo de comunicaciones, conocidas como llamadas spam, se han convertido en un problema creciente que no solo afecta la tranquilidad de millones de usuarios, sino que también representa un riesgo para su seguridad.

Aunque no todas tienen fines delictivos, el aumento de estas llamadas ha facilitado que los estafadores se mezclen entre miles de contactos aparentemente inofensivos y logren pasar desapercibidos.
El mayor peligro no está en responder, sino en lo que puede ocurrir durante la conversación. Los delincuentes suelen recurrir a técnicas de ingeniería social para generar confianza y persuadir a la víctima de entregar información sensible.
Con frecuencia, se hacen pasar por bancos o entidades financieras, alertan sobre supuestos problemas con cuentas o tarjetas, solicitan códigos de verificación enviados por SMS o presionan para que se realicen transferencias de dinero de inmediato.
En muchos casos, incluso ya conocen datos básicos de la persona, obtenidos a partir de filtraciones de información, lo que hace que la llamada resulte mucho más creíble.
Ante este panorama, adoptar algunas medidas de prevención puede ayudar a reducir el riesgo de fraude y, al mismo tiempo, disminuir las constantes interrupciones que generan este tipo de llamadas masivas.

Cómo reducir las llamadas spam
En Colombia, la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) ha advertido sobre el crecimiento de este fenómeno y ha impulsado medidas para que los operadores identifiquen las llamadas sospechosas y las de carácter publicitario.
Una de las opciones disponibles es inscribir el número en el Registro de Números Excluidos (RNE), una herramienta que busca reducir las llamadas y mensajes con fines comerciales por parte de empresas obligadas a respetar ese registro.
Además de estas medidas, los usuarios pueden aprovechar las funciones de seguridad que ya incorporan la mayoría de los celulares.
Tanto Android como iPhone cuentan con herramientas que alertan cuando un número ha sido reportado como spam. Mantener esta función activada permite identificar posibles riesgos antes de responder.

Si un mismo número insiste en llamar repetidamente, lo más recomendable es bloquearlo desde la aplicación del teléfono para impedir que vuelva a comunicarse desde esa línea.
Asimismo, si durante la llamada le solicitan datos bancarios, códigos de verificación, contraseñas o información de tarjetas, lo más seguro es finalizar la comunicación y contactar directamente a la entidad por sus canales oficiales.
Reducir las llamadas spam requiere combinar las herramientas del celular con hábitos de seguridad. Identificar comunicaciones sospechosas, bloquear números insistentes y desconfiar de cualquier solicitud de información personal son acciones sencillas que pueden disminuir considerablemente el riesgo de caer en una estafa telefónica.
