El gobierno de los Estados Unidos ha iniciado una maniobra legal sin precedentes que busca arrojar luz sobre los misterios del espacio y los fenómenos aéreos no identificados.

A través de una nueva directiva, Donald Trump ha ordenado a las instituciones federales que suspendan la validez de los pactos de confidencialidad que hasta ahora impedían a antiguos empleados y contratistas hablar sobre lo que saben respecto a estos encuentros.
El fin de los pactos de silencio
“El presidente Trump ordenó recientemente al Departamento de Guerra y a la comunidad de inteligencia que permitieran a los ex empleados o contratistas del gobierno que tuvieran información relevante sobre la divulgación de UAP (fenómenos aéreos no identificados) presentarse para reunirse con los representantes gubernamentales designados —AARO o el grupo de trabajo del presidente sobre UAP, ‘PURSUE’— y que se anularan sus acuerdos de confidencialidad previos”, dijo un alto funcionario de la administración de Trump, recoge Fox News.
Históricamente, quienes trabajaban para el gobierno o en proyectos de defensa debían firmar acuerdos conocidos como NDA (por sus siglas en inglés, Non-Disclosure Agreements). Estos son contratos legales que obligan a una persona a mantener en secreto información sensible, bajo la amenaza de enfrentar multas económicas, la pérdida de sus permisos de trabajo o incluso procesos penales.
🚨 Donald Trump just give whistleblowers immunity from NDA’s which allow them to bring forward the truth about UFO’s & Aliens. This is HUGE. 👽🛸🇺🇸 pic.twitter.com/Za9yCdtObS
— Interstellar (@InterstellarUAP) July 21, 2026
Con esta nueva orden, el gobierno busca eliminar el temor que sentían muchos testigos a enfrentar repercusiones legales si decidían colaborar con las investigaciones oficiales. Al anular estas restricciones, se abre una vía para que personas con conocimiento directo de estos fenómenos compartan su testimonio sin riesgo de ser castigados.
Canales oficiales para la divulgación
Para canalizar esta información, se han designado oficinas específicas encargadas de recibir a los posibles informantes.
Entre ellas destaca la AARO (All-domain Anomaly Resolution Office), que es una oficina especializada dentro del Pentágono creada exclusivamente para estudiar y dar respuesta a las anomalías detectadas en el aire, el mar o el espacio.
Asimismo, se ha establecido un grupo de trabajo presidencial denominado PURSUE. Es importante aclarar que esta medida no significa que la información pasará a ser pública de inmediato de forma automática, sino que permite que los testigos hablen con investigadores autorizados que poseen los permisos de seguridad necesarios para manejar datos clasificados.
La reacción de la comunidad científica
Esta apertura ha sido recibida con optimismo por figuras destacadas de la ciencia. Avi Loeb, reconocido investigador y director del Proyecto Galileo (proyecto que busca tecnológicas y artefactos de civilizaciones extraterrestres), ha manifestado que reducir estas barreras legales es un avance fundamental para el conocimiento científico de la naturaleza de estos fenómenos.
“Cada paso tomado por el gobierno de Trump para bajar las barreras para la diseminación de evidencias credibles es un paso hacia una mejor comprensión científica de la naturaleza de la UAP”, señaló Loeb.
If we end up discovering alien packages in our mailbox, President @realDonaldTrump will be remembered in human history for millions of years to come.
— Professor Avi Loeb (@ProfAviLoeb) July 21, 2026
I welcome the reported decision to allow former officials and contractors to share relevant UAP information through authorized… pic.twitter.com/5z253h2WgC
Según Loeb, si este proceso llevara al hallazgo de evidencias de origen no terrestre, la gestión de Trump dejaría una huella permanente en la historia de la humanidad. El científico enfatizó que permitir que oficiales y contratistas compartan datos relevantes es una invitación a entender mejor nuestro entorno espacial.
