En medio de las serranías, en el departamento de Risaralda, existe un lugar con gran riqueza cultural, variedad gastronómica y vistas de ensueño, cuyo nombre está inspirado en dos quebradas que atraviesan su territorio.
Este lugar es el municipio de Dosquebradas, conocido popularmente como “la ventana turística del Eje Cafetero” y también como “la otra perla de Otún”. Este último apelativo hace referencia al río Otún, cuyas aguas separan a esta población de Pereira.

Gracias a su ubicación privilegiada y a los paisajes que lo rodean, este pueblo se ha convertido en una puerta de entrada ideal para descubrir la riqueza natural, cultural y turística del Eje Cafetero. Además, es un paso obligado para quienes recorren el Paisaje Cultural Cafetero y se desplazan entre ciudades como Manizales, Pereira, Armenia y Cali.
Apenas dos kilómetros lo separan de la capital risaraldense por la salida hacia Manizales, la capital caldense. Justamente por eso se consolida como una verdadera “ciudad satélite”, concentrando una dinámica actividad comercial que lo transforma en un punto clave dentro de la región.
¿Por qué visitar este municipio en Risaralda?
En Dosquebradas es posible disfrutar de turismo de naturaleza, cultural, histórico y religioso, lo que lo convierte en un destino diverso para todo tipo de viajeros.
En primer lugar, el municipio se consolida como un escenario ideal para la naturaleza y la aventura, gracias a las múltiples joyas naturales que alberga, su rica diversidad de flora y fauna y los parques naturales que ofrecen experiencias inolvidables en medio de hermosos parajes.

Estos espacios reciben a turistas y visitantes que llegan en busca de descanso, recreación y emoción, rodeados de guaduales, cafetales y un verde exuberante característico del trópico, acompañado por uno de los climas más agradables de Colombia.
Uno de los lugares que invita a conectar con la naturaleza es el Bioparque Bonita Farm, un espacio pensado para la interpretación y la sensibilización ambiental. Este sitio de interés se encuentra en una tradicional finca cafetera, permitiendo que sus visitantes disfruten de la riqueza de su biodiversidad mientras recorren un entorno de paisajes verdes y encantadores.
Aquí, el turismo se convierte en una experiencia educativa y sensorial, donde cada rincón revela la belleza natural y la armonía entre el café, la fauna y la flora que caracterizan el territorio.

Otro lugar que vale la pena ser explorado es el Lago la Pradera, un espacio con diversas opciones para pasar un domingo en familia o con amigos. Además de los lagos tradicionales adornados por patos, gansos y otras aves, también es posible hacer actividades como paseos en botes.
Para el entretenimiento del público, el sitio dispone de canchas de tenis, fútbol y un pequeño campo de paintball, detalles que lo consolidan en un atractivo muy interesante para visitar.
