Medellín no solo es reconocida por su transformación urbana y su vibrante vida cultural, sino por su cercanía con numerosos municipios y atractivos turísticos únicos, los cuales se pueden visitar en cuestión de minutos u horas.
Gracias a esta característica, pasar del ritmo de la ciudad a paisajes naturales, pueblos coloniales y miradores de montaña se convierte en el plan que más atrae a los turistas. Entre esas paradas imperdibles se destaca el Cerro El Capiro, considerado uno de los miradores naturales más sorprendentes del oriente antioqueño.

Este atractivo hace parte de los encantos que enamoran en el municipio de Sonsón, ubicado a solo 115 kilómetros de Medellín, lo que representa un viaje por carretera de menos de tres horas, dependiendo varios factores como punto y hora de partida, tráfico y condiciones climáticas.
De acuerdo con el medio local Oriente Antioqueño, el Cerro El Capiro es uno de los referentes naturales de Sonsón, localizado a una altura de 3.000 metros sobre el nivel del mar.
En su cima, los visitantes pueden disfrutar de una impresionante panorámica de 360 grados que cautiva desde el primer instante. Desde allí es posible contemplar gran parte del oriente y suroeste de Antioquia —incluido el imponente Cerro Tusa— así como paisajes del norte de Caldas y, en días despejados, incluso divisar el majestuoso Nevado del Ruiz.
Este escenario natural convierte al lugar en un punto privilegiado para admirar la grandeza de esta región, conectarse con la naturaleza, respira aire puro y descansar en un entorno totalmente tranquilo y acogedor.

¿Cómo llegar al Cerro El Capiro?
La misma fuente explica que para llegar al alto se debe recorrer un aproximado de 2.2 kilómetros desde el parque principal del municipio de Sonsón.
El ascenso inicia por el barrio Tapete (sector del antiguo hospital) hasta encontrar el punto donde se encuentra el sendero demarcado. En su camino se atraviesa por zonas de cultivo y zonas de potrero (ideales también para picnic), en un recorrido que para expertos en senderismo se cataloga en una dificultad de grado tres, en escala de uno a cinco.

El ascenso comienza en el barrio Tapete, en el sector del antiguo hospital, desde donde se llega al punto donde inicia el sendero demarcado. A lo largo del recorrido, los visitantes atraviesan zonas de cultivo y amplios potreros que también resultan ideales para hacer una pausa.
Para los aficionados al senderismo, esta ruta está catalogada con un nivel de dificultad tres en una escala de uno a cinco. Durante el trayecto, también es posible hacer avistamiento de aves, un registro fotográfico del paisaje y conectarse con el fragmento de bosque de niebla que aún se conserva en la parte alta del cerro.
