Con un total de 27 municipios, el departamento de Caldas es uno de los destinos imperdibles en el Eje Cafetero. Visitar este territorio es sumergirse en el corazón del Paisaje Cultural Cafetero, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2011.

Es un lugar perfecto para recorrer fincas cafeteras tradicionales, aprender sobre el proceso de producción de este grano y disfrutar de paisajes montañosos cubiertos de verdes intensos, además de admirar la arquitectura de sus pueblos y degustar sus delicias gastronómicas.
Uno de los pueblos que llaman la atención en este departamento es Marulanda, un destino que destaca por su estilo colonial, la calidez de su gente y la belleza de sus paisajes que se pueden disfrutar en un ambiente de tranquilidad; un espacio perfecto para el descanso.

¿Cómo llegar a este encantador destino?
Ubicado a cuatro horas de Manizales, capital del departamento, este pueblo caldense tiene mucho que ofrecerles a los turistas y llegar hasta allí es fácil y el tiempo depende del lugar de origen.
Desde Bogotá, el recorrido toma cerca de ocho horas cogiendo la ruta habitual hacia el Eje Cafetero. Luego de pasar Fresno, en el departamento del Tolima aparece el desvío hacia Manzanares, desde donde se puede ir a este municipio enclavado en la montaña.
Muchas personas salen desde Manizales y desde allí se pasa por poblaciones como Neira, Aranzazu, Salamina y San Félix, antes de llegar a Marulanda, que se ubica a casi 3.000 metros sobre el nivel del mar, siendo el municio más alto de este departamento con una temperatura promedio de 14 grados centígrados. Para hacer este recorrido se puede ir en transporte intermunicipal o en vehículo particular.

Una vez allí, los viajeros se encuentran con varios atractivos que vale la pena conocer. El pueblo está rodeado por montañas donde la neblina forma un ambiente sereno y silencioso, perfecto para caminar por senderos tranquilos y accesibles.
En la zona abundan los robles y sietecueros, además de sus imponentes palmas de cera. Precisamente, uno de sus encantos naturales es el Valle Alto de Cabras, considerado la reserva más grande del municipio de estos últimos árboles. Quienes lo recorren se internan en caminos de herradura a 2.900 metros sobre el nivel del mar y, además de apreciar el árbol nacional de Colombia, pueden realizar avistamiento de aves.

Otros atractivos naturales son la Cueva de María La Parda y las Cuevas de Bermúdez, lugares para explorar que resguardan varios mitos y leyendas que hacen parte de la tradición oral caldense.
Como si fuera poco, este pueblo destaca por su arquitectura colonial. En sus edificaciones sobresalen las casas de dos pisos con coloridos zócalos, puertas y ventanas, que lo hacen muy atractivo y llamativo para quienes admiran el arte.
En cuanto a su gastronomía, allí se disfruta de preparaciones como el sancocho de gallina o la bandeja paisa que hacen parte de la experiencia, junto con preparaciones más sencillas como la arepa de maíz tostado al carbón, que conserva un sabor muy especial.
