En Colombia son muchos los destinos ideales para conectar con la naturaleza, realizar actividades al aire libre y vivir experiencias únicas en medio de un ambiente tranquilo.

En las diferentes regiones del país abundan las posibilidades de lugares ecoturísticos y uno de ellos está en Santander. Es un lugar muy particular, que tiene nombre de árbol debido a la cantidad de plantas llamadas así en el momento de su fundación, y que enamora con su belleza natural, sus calles tranquilas y su parque lleno de historia.
Se trata de Encino, uno de esos lugares donde los viajeros llegan y quieren quedarse. Un pueblo que conserva lo auténtico, lo ancestral y todo lo hermoso de la tierra santandereana.
Su diversidad de flora y fauna, junto con sus paisajes de montaña, lo convierten en una alternativa atractiva para quienes disfrutan de las actividades al aire libre y el contacto con la naturaleza, a menos de cinco horas de Bucaramanga.

Según información de la Alcaldía Municipal, sus rutas permiten explorar los ecosistemas que caracterizan esta zona del departamento y brindan la posibilidad de disfrutar de un clima agradable, con una temperatura promedio de 18 grados centígrados.
Una porción de su territorio se encuentra en el Santuario de Fauna y Flora Guanentá Alto Río Fonce, un área protegida que alberga una notable variedad de especies. Entre ellas se encuentran el colibrí negro o virolín, la perdiz de monte, la danta, el tigrillo y el oso de anteojos.

La información oficial indica que su riqueza vegetal es otro de sus grandes atractivos. En la zona se conserva uno de los bosques continuos de roble más destacados de la región, además de áreas de páramo con frailejones y otras especies vegetales, algunas de ellas amenazadas.
¿Cuáles son sus atractivos?
Entre los lugares que vale la pena conocer está el páramo de La Rusia, donde se encuentra la Laguna Grande, un espejo de agua rodeado de paisajes de alta montaña. Su recorrido permite apreciar la tranquilidad del entorno y conocer un ecosistema fundamental para el nacimiento y la regulación de diversas fuentes hídricas.

Los viajeros que buscan experiencias de aventura también pueden practicar bicicleta de montaña por caminos destapados, una actividad que combina el ejercicio con la posibilidad de contemplar los paisajes y las condiciones climáticas propias del páramo.
Otra alternativa es recorrer el sendero San Rafael, que conduce a la reserva Cachalú Natura, un espacio de conservación que protege numerosas especies de flora nativa y fauna silvestre. A la oferta natural se suman las cascadas La Ducha y Los Enamorados, así como el Puente Real y al balneario Pozo Negro, ubicado a unos tres kilómetros del parque principal y formado por las aguas del río del mismo nombre.
