El departamento de Boyacá es una región auténtica y que encanta con su diversidad de atractivos tanto naturales como culturales e históricos. Además, uno de los aspectos que llama la atención es que cuenta con pueblos coloniales como Villa de Leyva, Ráquira o Monguí, en donde quien llega vive una experiencia mágica.
A esto se suma un aspecto muy importante: la tranquilidad del entorno y la calidez de su gente hacen que sea un destino ideal para desconectarse del ritmo acelerado del día a día.

Por otro lado, Boyacá destaca por su gran riqueza natural y gastronómica. Lugares como el Lago de Tota o el Parque Nacional Natural El Cocuy son sitios para no perderse. En su territorio abundan los páramos, montañas y rutas ecológicas perfectas para el turismo sostenible.

Alberga un total de 123 municipios y uno de ellos está muy cerca de Tunja, capital del departamento, a solo 20 minutos. Se trata de Oicatá, cuyo nombre significa ‘dominio de sacerdotes’, un destino que encanta con sus atractivos naturales y su belleza colonial.
Según los historiadores, este municipio tomó su nombre de la antigua población muisca asentada en esta región. Destaca por su arquitectura colonial, tanto así que muchos lo consideran como un monumento nacional. Allí, la iglesia Inmaculada Concepción, una capilla doctrinera construida en el siglo XVI, fue declarada como Bien de Interés Cultural en 2004.

De acuerdo con datos del Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr), esta construcción religiosa conserva un tipo de baranda o cerca en piedra a la entrada del templo, que servía, según estudiosos del tema, para que los indígenas temerosos se fueran adaptando poco a poco antes de entrar a la iglesia.

Otros sitios de interés
Otro de los lugares para visitar en este pueblo es la casa donde vivió Inés de Hinojosa, un pintoresco personaje de la sociedad de Tunja del siglo XVI, cuyas acciones fueron descritas por primera vez en el libro El Carnero, del escritor Juan Rodríguez Freyle, y que serviría, años después, para que el escritor Próspero Morales Pradilla publicara su obra, Los pecados de Inés de Hinojosa, que posteriormente fue llevada a la televisión.
El interior de la casona, que aún conserva su arquitectura, sirve ahora como lugar de encuentro para jóvenes y adultos que se interesan en el mundo de la música.
Para los amantes de la naturaleza, a las afueras del municipio se encuentran la loma La Arenera, desde donde se puede apreciar el valle con un lindo paisaje; la quebrada El Desaguadero, que sirve de frontera natural con el municipio de Chivatá; el humedal del río Chicamocha, un lugar que invita al descanso, y varias reservas naturales donde se pueden hallar aguas termales.
