Boyacá es considerado uno de los destinos más acogedores de Colombia y la oferta para los viajeros es múltiple. En sus tierras los turistas se encuentran con paisajes de montaña, pueblos con encanto y una gran riqueza histórica y cultural.

Sus páramos, lagunas, cascadas y valles ofrecen escenarios ideales para el ecoturismo y las actividades al aire libre como el senderismo y el avistamiento de aves.
Darse la oportunidad de viajar por esta región es descubrir y degustar su rica gastronomía, mientras se aprende de las costumbres campesinas. Platos tradicionales, mercados locales, productos cultivados en la región y celebraciones populares complementan la experiencia.
Alberga 123 municipios y cada uno de ellos tiene sus propios encantos. Una de esas múltiples opciones es Ciénega, un destino con gran riqueza natural, marcado por sus páramos, ríos y lagunas de origen glaciar, según el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr).

Una de sus particularidades es que en su casco urbano cuenta con diversas construcciones en piedra. Muchas de sus edificaciones están elaboradas en piedra tallada, con muros macizos, y se aprecian fachadas en este material.
Los viajeros pueden apreciar en este pueblo lugares como el parque principal y la iglesia en la que resalta este tipo de construcción, la cual se conjuga con aspectos de la arquitectura colonial y moderna, características que lo hacen muy atractivo para recorrer sus calles.
Atractivos naturales
Ciénega es un destino diverso. Entre sus principales atractivos están las lagunas La Calderona y Arrebiatadas, rodeadas por ecosistemas de bosque húmedo andino que conectan la región con el piedemonte llanero y albergan una importante diversidad de flora y fauna.
La primera es considerada una de las principales reservas hídricas de la provincia de Márquez y un sitio de importancia espiritual para las comunidades indígenas. También sobresale el cerro de San Vicente, un mirador privilegiado sobre las provincias de Márquez y Lengupá.

A estos lugares se suma el páramo de Bijagual, en el que se encuentran las piedras grabadas de Quitapesares, donde los muiscas dejaron antiguos jeroglíficos que hacen parte del patrimonio ancestral de la región.
Otro de los atractivos naturales es el Parque Natural El Cañal, con sus bosques andinos, fuentes de agua y diversidad de flora y fauna.
En el casco urbano, el parque principal y la iglesia llaman la atención por sus construcciones en piedra tallada, que combinan elementos de la arquitectura colonial y contemporánea.
