El departamento de Cundinamarca es uno de los más completos de Colombia para viajar. Tiene gran riqueza natural y cultural y es ideal tanto para planes de fin de semana como para rutas más largas.
Uno de sus 116 municipios es Guasca, ubicado a 60 kilómetros al noreste de Bogotá, lo que representa alrededor de dos horas de viaje en automóvil.
Este municipio es conocido por su clima frío y su riqueza natural, siendo un destino popular para el ecoturismo y la agricultura, según destaca la Gobernación de Cundinamarca.
“Situado en la Cordillera Oriental, Guasca tiene una altitud de aproximadamente 2,700 metros sobre el nivel del mar. El municipio está rodeado de montañas y cuenta con varios cuerpos de agua, como lagunas y ríos, que enriquecen su paisaje natural”, subraya la entidad.

Historia
La Gobernación resalta que la historia de Guasca se remonta a la época prehispánica, cuando el territorio era habitado por los indígenas muiscas. La entidad señala que el municipio fue fundado oficialmente el 21 de mayo de 1600 y su nombre en lengua chibcha significa ‘cercado de cerros’, según el diccionario del escritor Joaquín Acosta Ortegón.

Economía
La entidad afirma que la economía de Guasca se centra especialmente en la agricultura y los productos más importantes son la papa, el maíz y las hortalizas. La ganadería y la producción de lácteos también tienen relevancia. Adicionalmente, se producen artesanías locales; los productos de madera y tejidos son apreciados en la zona.
Sitios de interés
Uno de los principales atractivos de la zona es la reserva natural El Zoque, ubicada en el Páramo de Guasca. Este lugar alberga una gran diversidad de fauna y flora, y cuenta con senderos ideales para disfrutar del entorno natural y realizar avistamientos de especies silvestres.

En los alrededores del municipio también se encuentra la Capilla de Siecha, declarada Monumento Nacional. Este sitio histórico fue territorio del cacique de Guatavita y del pueblo muisca, antes de ser ocupado por los españoles durante la época de la conquista. Además, los visitantes pueden descubrir petroglifos que permiten conectarse con la riqueza cultural e histórica de la región.
La Iglesia de San Jacinto, construida en el siglo XVIII, es otra edificación de gran valor histórico y arquitectónico; es un símbolo del municipio y reconocida como una basílica menor.
Entre los eventos culturales del municipio se destacan las festividades de San Jacinto, con procesiones y ferias.
