Turismo

El pueblo, poco explorado, donde algunos artículos artesanales se tejen bajo tierra

Más que una tradición, esta práctica es imprescindible para dar forma a los tejidos.

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21 de abril de 2026 a las 12:45 p. m.
Artesano (imagen de referencia)
Artesano (imagen de referencia) Foto: Getty Images

Las artesanías hacen parte de los atractivos de diferentes lugares del mundo, incluido México, un país que se ha consolidado como uno de los favoritos para viajeros de todas partes, gracias a su extraordinaria riqueza cultural, sus tradiciones ancestrales y una historia milenaria que se refleja en cada rincón.

A ello se suman sus playas paradisíacas, su vibrante vida urbana y una gastronomía reconocida a nivel internacional, convirtiéndolo en un destino diverso y fascinante que año tras año atrae a miles de turistas en busca de experiencias auténticas.

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Además, existen rincones poco conocidos que resguardas secretos únicos, como Bécal, un pueblo del estado de Campeche, donde los artesanos tejen sombreros y otros productos artesanales de palma jipi japa bajo tierra en cuevas excavadas en la piedra caliza.

Esta práctica, más que una tradición, es imprescindible para dar forma a los tejidos, ya que se debe principalmente a las condiciones ideales de humedad y temperatura constante que ofrecen estas cuevas, lo que facilita el manejo delicado de las fibras de la palma y evita que se sequen o rompan durante el proceso de tejeduría.

Según explica la Revista Turismo de México, la elaboración de estas piezas, que tiene poco más de un siglo de existencia en este destino, exige el uso de hornos, cuevas y cenotes, además de la habilidad de los artesanos, quienes cultivan la palma, la cuidan y cortan en delgadas fibras.

Becal, en Campeche
Fibras de Jipi Japa para la confección de sombreros mexicanos. Foto: Getty Images

Una vez se obtiene la calidad que se busca de las fibras, el proceso continúa horneando la madeja o hilo obtenido para deshidratarla y conferirle su característico tono marfil, aunque también se puede teñir.

Luego de este paso, fuera del horno, las fibras se cuelgan al sol para secarlas y, posteriormente, introducirlas en las cuevas y cenotes que muchos de los habitantes de Bécal resguardan en sus patios y casas, con el propósito de que, bajo tierra, puedan tener la humedad necesaria para manipular la fibra.

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Conocer estas tradiciones que se mantienen vigentes a lo largo del tiempo constituye uno de los principales atractivos para muchos viajeros, ya que les permite adentrarse en la esencia cultural de cada destino, en este caso Bécal.

Estas prácticas, transmitidas de generación en generación, reflejan la identidad, los valores y la historia de las comunidades, por lo que participar en ellas o solo presenciarlas hace que el viaje sea mucho más enriquecedor, creando incluso una conexión más profunda con el lugar y sus habitantes, reconociendo el papel clave de los artesanos en este proceso.