En el departamento de Boyacá las opciones de hacer turismo son múltiples. Ir a esta región es sumergirse en la historia y la identidad del país, pero también tener la posibilidad de apreciar la belleza natural que se encuentra en cada uno de sus municipios.

Dentro de sus encantos están destinos coloniales como Tunja y Villa de Leyva que conservan una linda arquitectura, con plazas empedradas, iglesias antiguas y un ambiente que parece detenido en el tiempo.
Esto sin dejar de lado su clima agradable, su gastronomía tradicional y la calidez de su gente, que hacen de Boyacá un destino perfecto para descansar, explorar y vivir experiencias únicas.
En sus tierras hay 123 municipios, cada uno con encantos muy especiales que los hacen únicos. Uno de ellos se caracteriza por ser pequeño, pero acogedor y con unas particularidades muy especiales.

Se trata de Sora, que, de acuerdo con el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr), fue fundado el 12 de agosto de 1556 por fray Tomás Grijalba Castellanos. En este lindo destino hay algo que llama la atención.
Allí una de las edificaciones llama la atención por su estilo colonial. Se trata del templo doctrinero declarado como Bien de Interés Cultural de Carácter Nacional. En esta construcción hay algo particular y es uno de sus muros, el cual se caracteriza por estar enchapado con cristales de cuarzo y fósiles extraídos del desierto, dentro de los que se aprecian tortugas, caracoles y conchas marinas, de acuerdo con Situr. Estos detalles particulares convierten a este templo en testigo mudo del antecedente prehistórico y marino de la región.

Otros atractivos
En este municipio boyacense hay algunos lugares de interés que vale la pena conocer. Es un destino que cuenta con una imponente topografía montañosa, rodeada de valles, en donde se destacan las colinas Cuesta en Medio, El Gavilán, El Salitre, Pita y Chone y Casablanca, que forman una especie de herradura apta para la agricultura y la ganadería.
Estos son lugares especiales para hacer senderismo, avistar especies y para conocer sobre los procesos agrícolas que realizan sus habitantes.

Sora destaca por su tranquilidad, que se suma a la candidez de su arquitectura, que contrasta con la suntuosidad del paisaje, generando un escenario perfecto para el descanso.
Para quienes disfrutan de los temas culturales e históricos, en el parque principal del pueblo se puede apreciar la fuente labrada en piedra que decora el lugar, un espacio por donde, según cuenta la historia, Simón Bolívar estuvo de paso, rumbo a Villa de Leyva, en 1819.
