La actividad turística en Colombia ha venido al alza en los últimos años. Entre enero y octubre de 2025, el país registró 3,8 millones de visitantes extranjeros no residentes, lo que representó un aumento del 4,3 % frente al mismo periodo del año anterior, según datos de Migración Colombia y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.
Dado ese comportamiento, hay tendencias que han comenzado a marcar y Colombia se prepara para alinearse con los cambios globales que marcarán el sector en 2026, en respuesta a un viajero cada vez más consciente, digital y exigente.
Tendencias como los viajes multidestinos, el uso de inteligencia artificial, la sostenibilidad certificada, el mayor impacto social del turismo y el crecimiento de segmentos especializados han sido identificadas a nivel internacional por fuentes como Booking, GlobalData, Skift y el World Economic Forum.

En esta línea, Colombia trabaja para ajustarse a lo que sucede en el mundo y a los requerimientos de los viajeros internacionales. Carmen Caballero, presidenta de ProColombia, aseguró que Colombia está alineada con las grandes tendencias globales del turismo, una demanda que busca experiencias más completas, sostenibles y auténticas, y una oferta que debe responder con innovación, articulación regional y estándares verificables.
En su concepto, el reto es convertir estas tendencias en oportunidades reales para los territorios y las comunidades en el territorio nacional. Estas son las tendencias que marcarán el nuevo año.

Turismo multidestino
Este tipo de turismo, que consiste en viajar a varios destinos dentro de un mismo país o región, continúa ganando relevancia entre los viajeros que buscan experiencias más inmersivas. Esta modalidad permite explorar diferentes culturas, paisajes y actividades en un solo viaje, optimizando costos y favoreciendo una distribución más equilibrada del gasto turístico.
“Nuestra estrategia de promoción basada en las ‘Seis Regiones Turísticas’ responde directamente a esta tendencia: queremos que el viajero descubra Colombia como un conjunto de experiencias conectadas, y no como destinos aislados. Esto amplía el gasto, fortalece los encadenamientos productivos y beneficia a más territorios”, indicó Caballero.

Tecnología
La tecnología y la inteligencia artificial gana relevancia en los procesos de búsqueda y planificación de viajes. Según un estudio de Skift, el 42 % de los viajeros investiga sus viajes a través de redes sociales, con diferencias claras por edad: TikTok e Instagram predominan entre los viajeros de 18 a 34 años, mientras que Facebook y YouTube mantienen mayor tracción en grupos de 35 a 54 años.
A esto se suma el auge del comercio social, donde la recomendación de creadores de contenido tiene mucha influencia. Más del 56% de los consumidores afirma confiar en recomendaciones de reserva compartidas por creadores, y el 64 % reconoce haber descubierto opciones de viaje que no habría encontrado por otros canales.

Sostenibilidad certificada
La sostenibilidad dejó de ser un discurso aspiracional para convertirse en un requisito operativo, financiero y comercial. Por ejemplo, plataformas de reserva como Booking.com y Google Hotels destacan a los establecimientos certificados mediante insignias visibles, mejorando su posicionamiento y conversión.

Turismo sostenible
De acuerdo con el Sustainable Travel Report de Booking, elaborado con más de 230.000 viajeros en 35 mercados, el 53% de los turistas reconoce hoy el impacto del turismo en las comunidades locales. El 69% quiere dejar los destinos en mejores condiciones y el 73% espera que su gasto beneficie directamente a las economías locales, ampliando la noción de sostenibilidad del ámbito ambiental al social.
Segmentos en expansión
De acuerdo con Procolombia, el informe Travel and Tourism at a Turning Point: Principles for Transformative Growth del World Economic Forum destaca el crecimiento acelerado de segmentos especializados. El turismo deportivo y de eventos va al alza, al igual que el ecoturismo, el turismo de bienestar y el turismo de reuniones (MICE), impulsando la diversificación, la reducción de la estacionalidad y el posicionamiento diferencial de los destinos.
