Las rutas de termalismo en Colombia son muy populares entre los viajeros por sus impresionantes aguas termales de origen volcánico, que ofrecen propiedades terapéuticas únicas. Estos espacios, además de brindar beneficios para la salud, crean escenarios de gran belleza natural que los convierten en atractivos turísticos imperdibles.
Así que si está pensando en tomar unos días de descanso, lejos del ruido de la ciudad, y priorizar su bienestar, a continuación encontrará la Ruta del termalismo en Cundinamarca, una aventura a pocos minutos de Bogotá que comienza saliendo por la calle 80. A la altura de Siberia, un desvío a mano izquierda conduce por una carretera angosta, rodeada de verdes paisajes y una atmósfera tranquila.

Luego de unos 30 minutos de recorrido, los viajeros llegan a Tenjo, un destino reconocido por su mercado de las pulgas, su granja agrícola y el místico cerro de Juaica.
Desde este punto, el trayecto continúa hacia Tabio, a 38 kilómetros, un hermoso municipio que enamora por su arquitectura tradicional, calles empedradas y artesanías. En esta población cundinamarquesa, las aguas termales son las más grandes protagonistas, ideales para darse un baño relajante y para disfrutar de una buena oferta gastronómica.

Después de esta primera parada, la Ruta del termalismo en Cundinamarca sigue regresando a Cajicá para tomar la vía alterna hacia la Autopista Norte, a la altura de Hatogrande, y seguir rumbo a Chocontá. Cerca del embalse del Sisga, por la vía a Machetá, se encuentran dos imperdibles centros termales:
- Los Volcanes: un espacio de descanso que cuenta con cuatro piscinas de agua termal, que también ofrece la posibilidad de relajarse con un baño de vapor termal único en la región. Este lugar también tiene alojamiento, spa y vistas a cascadas naturales.
- Fuente o Termales Nápoles: este santuario natural que rejuvenece y sana ofrece diferentes experiencias saludables, como lodoterapia, cámara de vapor y dos piscinas termales amplias y una segura para niños, con aguas cálidas perfectas para el descanso.
Enseguida, la ruta sigue hacia Suesca, Sesquilé y Guatavita, donde se combinan termales, paisajes fascinantes, arquitectura colonial y la legendaria historia de El Dorado. El recorrido puede extenderse hasta Guasca y La Calera, o incluso hacia Choachí, hogar del exclusivo Centro Termal Santa Mónica, ideal para cerrar el viaje con broche de oro.
Para quienes desean una experiencia más larga, Cundinamarca también ofrece rutas hacia el Meta, Anapoima o Tocaima, donde el termalismo se mezcla con naturaleza, ecoturismo y descanso absoluto, extendiendo una invitación para descansar y desconectarse de las rutinas.
