A una hora de Bogotá se encuentra Zipaquirá, uno de los destinos más llamativos de la sabana, que les ofrece a los viajeros diversidad de atractivos tanto patrimoniales como naturales y culturales para conocer.

En el último año, este municipio cundinamarqués avanzó en la reconstrucción de su centro histórico con fachadas restauradas, murales que resaltan la identidad local y espacios públicos renovados que invitan a los turistas a conocer y vivir experiencias diferentes, más allá de la Catedral de Sal, su principal atractivo turístico.
Con la iniciativa “Zipaquirá desde el Corazón”, liderada por la Alcaldía Municipal, con el apoyo de la Corporación Tierra S.O.S. y la Fundación Pintuco, este municipio busca recuperar el patrimonio, impulsar la economía y el turismo, y fortalecer el vínculo de los habitantes con su territorio.

La propuesta apunta entonces a recorrer con calma el centro histórico y la Plaza de los Comuneros, descubrir una ruta de 36 murales, explorar la plaza de mercado y degustar sabores tradicionales como el tamal de calabaza y el Caramelito Rojo, un dulce típico del municipio.
También vale la pena conocer su patrimonio arquitectónico, visitar museos, contemplar el paisaje desde el Mirador de la Concepción y descubrir las artesanías elaboradas en sal.

La oferta turística se complementa con escenarios naturales, el Grafitour y una variada propuesta gastronómica, con más de 300 cafés y restaurantes. La invitación es a quedarse al menos un día más para disfrutar la ciudad sin afanes, conocer sus historias y tradiciones y descubrir todo lo que ofrece más allá de sus principales atractivos, de acuerdo con información de la Alcaldía Municipal.
Un proyecto integral
El proyecto “Zipaquirá desde el Corazón”, con el que se reconstruye este municipio, uno de los más visitados de la región, integra conservación patrimonial, arte, paisajismo, mobiliario urbano y experiencias turísticas para devolverle al centro su papel como punto de encuentro para residentes y visitantes.
En este proceso, el muralismo cobró protagonismo con obras inspiradas en personajes, oficios, sabores y tradiciones locales. De acuerdo con la información oficial, los murales se organizaron en cuatro temáticas: Sabor y sal, Letras y personajes, Historia y memoria, y Arquitectura y patrimonio, dando forma a una galería al aire libre que cuenta la rica historia de este pueblo.

Por su parte, las intervenciones en la Plaza de los Comuneros, con bancas jardineras, zonas de descanso y acciones de renaturalización, buscan recuperar este espacio como lugar de encuentro cotidiano. El propósito es mejorar la experiencia turística, pero también lograr que los habitantes vuelvan a apropiarse de uno de los lugares más representativos de la ciudad.
El alcalde del municipio, Fabián Rojas indicó que el trabajo realizado buscó revitalizar el centro histórico para que vuelva a ser un espacio de encuentro donde los zipaquireños puedan reconocerse alrededor de aquello que los une e identifica.

“Esta es una apuesta por dinamizar la economía local y fortalecer el turismo, pero que va mucho más allá de lo económico: busca también fortalecer el tejido social, preservar nuestro patrimonio y seguir construyendo y reafirmando la identidad que nos caracteriza como zipaquireños”, aseguró el mandatario.
Por su parte, Alejandra Gallego Torres, directora ejecutiva de la Corporación Tierra S.O.S., indicó que “la infraestructura transforma los espacios; la confianza transforma el territorio y la revitalización del centro histórico fue la excusa para lograr que la comunidad volviera a conversar sobre su centro, participara en las decisiones y reconociera que esta transformación también le pertenece”.
