Muchos de los conductores que cuentan con un vehículo de caja mecánica la colocan en neutro al detenerse en un semáforo, pero mantienen el pie sobre el pedal del embrague.

Aunque la mayoría de los usuarios mantiene esta práctica, la realidad demuestra que hacer esto trae varias consecuencias al carro. De acuerdo con el Real Automóvil Club de España (RACE), el embrague se encuentra diseñado para utilizarse durante el arranque y los cambios de marcha, pero no como apoyo permanente para el pie izquierdo.
Cualquier presión que se le coloque al pedal, sin importar que sea leve, provoca el desgaste prematuro del collarín de embrague por rozamiento, además de otros elementos como el disco y el plato de presión.
La entidad indica que el pedal de embrague conecta y desconecta el motor de la caja de cambios. Cuando se suelta completamente, el disco queda presionado contra el volante motor y la potencia es transmitida a las ruedas. Cuando se pisa a fondo, ambas partes se separan para permitir el cambio de marcha para el carro.
En caso de que el embrague esté siendo presionado, el sistema puede quedarse en una posición intermedia donde el pedal no se encuentra completamente acoplado ni separado.

Si un conductor tiene la mala práctica de apoyar el pedal de embrague, puede tener las siguientes consecuencias:
- Un rozamiento innecesario entre los componentes.
- Mayor temperatura en el disco de embrague.
- Desgaste prematuro del material de fricción.
- Trabajo constante del cojinete de empuje.
- Una transmisión menos eficiente de la potencia del motor.
RACE aclara que el desgaste no es de forma inmediata, ya que se acumula poco a poco hasta que aparecen síntomas como cambios menos suaves, ruidos al pisar el pedal o pérdida de fuerza al acelerar.
¿Existen otros errores que provoquen el desgaste del embrague?
Además de conducir con el pie apoyado, también se encuentran otras situaciones cotidianas que pueden acortar la vida del conjunto.
- Esperar en un semáforo con la primera marcha engranada y el embrague pisado.
- Sujetar el coche en una pendiente con el medio embrague.
- Avanzar continuamente a medio embrague en un atasco.
- Acelerar demasiado durante las maniobras de aparcamiento.
- No pisar el pedal hasta el fondo al cambiar de marcha.
- Mantener el pedal pisado al bajar una pendiente.
- Apoyar el pie inmediatamente después de cada cambio.
