Stellantis anunció este jueves una pérdida neta de 26.300 millones de dólares en 2025, la segunda más importante jamás anunciada por la compañía automovilística francesa, a causa de provisiones extraordinarias.

El grupo, que comercializa marcas como Peugeot, Citroën o Fiat, anunció una provisión extraordinaria de 25.900 millones de dólares en el segundo semestre de 2025 para paliar la caída en la producción de vehículos eléctricos, cuyas ventas son muy inferiores a sus expectativas.
En 2025 la facturación de Stellantis bajó un 2%, hasta los (180.500 millones de dólares), a pesar de una ligera subida en volumen de las ventas: 5,48 millones de vehículos vendidos (+1 %) frente a los 5,41 millones de 2024.
Los datos entregados por Stellantis coinciden con el retroceso en la venta de autos en la Unión Europea en enero de 2026, el cual fue de 3,9 % en tasa interanual tras seis meses de alza continua, según anunció la Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA).
Los autos híbridos no enchufables fueron de nuevo los más demandados (39 % de las matriculaciones), mucho más que los coches de gasolina (22 %) o que los eléctricos (19 %).
En un año, las ventas de los coches totalmente eléctricos subieron un 24 %, y las de los coches híbridos enchufables un 29 %.
Las matriculaciones de los coches térmicos, gasolina o diésel, que son los más contaminantes, han bajado un 28 % en un año en la UE, y cerca de un 50 % en Francia. Ya solo representan el 30 % de los autos vendidos en la Unión Europea.
Por lo que respecta a los constructores, el mercado sigue dominado por el grupo Volkswagen (28 % de las ventas), cuyas matriculaciones han bajado un 4 % en el mes.
Le sigue con un 18 % de cuota de mercado el grupo franco-italo-americano Stellantis (Peugeot, Chrysler), que ha visto sus ventas repuntar un 9 %, impulsadas por la marca Fiat (+31 %).


Cabe señalar que la Unión Europea también ha venido tomando decisiones sobre la modificación a la restricción de venta de carros a combustión a partir de 2035.
La UE flexibilizó en diciembre pasado la prohibición de vender autos nuevos de gasolina o diésel a partir de 2035, en un intento de apoyar a los fabricantes europeos en dificultades.
Tras esa fecha los fabricantes podrán seguir vendiendo un número limitado de vehículos nuevos con motores térmicos o híbridos, siempre que cumplan una serie de condiciones, como compensar las emisiones de CO2, precisó la Comisión Europea.
Según el comisario Stéphane Séjourné, la UE no renuncia a sus ambiciones climáticas sino que adopta un enfoque “pragmático” ante las dificultades que atraviesa la industria automovilística.


“El objetivo sigue siendo el mismo, la flexibilidad es una realidad pragmática que tiene en cuenta la aceptación de los consumidores y la dificultad de los fabricantes para ofrecer en el mercado vehículos 100 % eléctricos para 2035”, afirmó en una entrevista con AFP.
