El Gobierno de Donald Trump se encontró con una barrera en el legislativo estadounidense cuando buscó la aprobación de la comercialización de los vehículos chinos en su país.

Un grupo de legisladores de ambos partidos en el Congreso de los Estados Unidos radicó un proyecto de ley que busca ratificar, por vía legislativa, la prohibición permanente para la importación y comercialización de vehículos conectados y tecnología automotriz de origen chino en territorio estadounidense.

La iniciativa busca elevar a rango de ley federal las restricciones administrativas vigentes dictadas por el Departamento de Comercio, blindando la medida ante eventuales litigios o cambios de administración ejecutiva.
Argumentos de seguridad nacional y proteccionismo industrial
El texto normativo fundamenta el veto en la recolección masiva de datos y los riesgos cibernéticos asociados a los vehículos eléctricos y autónomos modernos:
- Espionaje e infraestructura crítica
- Control remoto de flotas
- Defensa de la industria local
Los congresistas advierten que los sensores, cámaras, sistemas LIDAR y módulos de geolocalización de los autos chinos pueden recopilar información confidencial sobre infraestructura clave, rutas de transporte y hábitos de los ciudadanos estadounidenses, transmitiéndola directamente a servidores bajo jurisdicción de Pekín.

La legislación resalta el peligro latente de ciberataques que permitan la interrupción remota del funcionamiento de vehículos en carreteras norteamericanas.
Además, los legisladores señalan que busca bloquear la llegada de vehículos eléctricos chinos subsidiados de bajo costo que amenazan la cuota de mercado de fabricantes tradicionales como General Motors, Ford y Stellantis.

El proyecto de ley no solo apunta a las unidades terminadas ensambladas en China, sino que extiende su cerrojo normativo a toda la cadena de suministro tecnológico:
- Sistemas operativos y software: Prohibición total de plataformas de conectividad, software de conducción autónoma y actualizaciones over-the-air (OTA) desarrolladas por empresas chinas o filiales bajo su control.
- Componentes de red (hardware): Restricción a la integración de módems, chips de comunicación V2X (Vehicle-to-Everything) y unidades de control telemático provenientes de la República Popular China, sin importar si el ensamblaje final del vehículo se realiza en terceros países como México.
De ser aprobada en el Senado y la Cámara de Representantes, la ley otorgará facultades permanentes al Departamento de Comercio para inspeccionar, sancionar y bloquear el ingreso de componentes telemáticos chinos en el parque automotor estadounidense.
Este terminaría cerrando la puerta a excepciones temporales y estableciendo sanciones multimillonarias para los fabricantes globales que utilicen dicha tecnología en vehículos destinados al mercado de Estados Unidos.
