El posible regreso de la ensambladora Mazda a Colombia obliga a revisar el retrovisor 12 años atrás, cuando la Compañía Colombiana Automotriz (CCA) fabricó su último carro en el país un 30 de abril de 2014.

La ensambladora de la japonesa Mazda explicó en su momento que cerraba su línea de ensamblaje cuando se acumuló una serie de factores desfavorables como:
- Competitividad
- Pérdida de mercados de exportación
- Tensiones geopolíticas
- Giro estructural en las políticas de comercio exterior de Colombia
En dicho año, la compañía explicó que la planta había perdido su viabilidad económica debido a la drástica caída en los volúmenes de producción y ventas.
“Los volúmenes de las ventas no corresponden en la proporción suficiente a la producción de la planta”, dijo Fabio Sánchez, el entonces presidente de la CCA en una entrevista citada de entonces por el medio especializado en empresas, La República.

La ensambladora quedaba ubicada en Bogotá, específicamente en la avenida Boyacá, donde contaba con una capacidad instalada para ensamblar hasta 30.000 vehículos al año y llegó a emplear a más de 1.600 trabajadores, según la compañía y los sindicatos Sintracolcar y Sintraauto.
A pesar de este éxito que alguna vez se tuvo, datos oficiales indican que para 2013 la producción anual cayó a las 9.000 unidades, tras la influencia de varios factores.
El colapso del comercio con Venezuela y Ecuador
Mazda fabricaba vehículos que terminaban en vitrinas venezolanas y ecuatorianas, por lo que la ruptura de las relaciones comerciales y diplomáticas entre el gobierno de Hugo Chávez y Colombia a partir de 2008 fue el inicio del fin.


A esta crisis internacional se le suma la congelación de divisas por parte de CADIVI y la posterior salida de Venezuela de la CAN (Comunidad Andina), que cerró de golpe el principal destino de exportación de la CCA.
Mientras tanto, el gobierno ecuatoriano tomó algunas medidas proteccionistas que frenaron las ventas de modelos emblemáticos como la camioneta B-Series y el Mazda 3.
Los nuevos tratados de libre comercio (TLC)
2014 fue un año en el que Colombia aceleró la entrada en vigencia de tratados de libre comercio con economías con fuerte industria automotriz.
Con Juan Manuel Santos en la presidencia, el país hizo nuevos acuerdos con Estados Unidos, México y la Unión Europea, naciones muy fuertes en la industria automotriz, hecho que, por descarte, terminó propiciando la importación de vehículos.

Para Mazda resultó mucho más rentable importar vehículos armados desde otras megafábricas como la de Salamanca, México.
Todo este contexto terminó dándole fin a uno de los momentos más importantes de la industria automotriz en el país: el ensamble de importantes marcas como Mazda en Colombia.

La CCA era la ensambladora que originalmente fabricó vehículos de diferentes marcas europeas en Colombia, como Fiat y Peugeot; sin embargo, en los años 80, Mazda se hizo a la operación de esta fábrica e inició su historia en el país.
Hoy, 12 años después, el Gobierno del presidente Abelardo De La Espriella tuvo la primera reunión con Mazda para buscar el regreso de la ensambladora al país cafetero. Ilusionando a quienes vivieron aquellos años de éxito de la fabricación vehicular en Colombia.

