Desde hace décadas, los carros más modernos han incluido el control crucero dentro de sus opciones de conducción. Esta tecnología ha evolucionado y actualmente ofrece una mejor experiencia y una serie de beneficios a los conductores.

La marca surcoreana Kia explicó que el control crucero o de velocidad es un sistema que tiene como objetivo mantener la velocidad de un vehículo sin que intervenga el conductor.
Su introducción comercial se dio en la década de 1950 y desde entonces ha estado evolucionando hasta convertirse en uno de los sistemas más importantes de la conducción.
Aunque muchas personas lo desconocen, existen tres tipos de control crucero con diferentes niveles de tecnología. El primero es el convencional, que utilizan la mayoría de carros en el mercado.
Este sistema conserva la velocidad establecida por el conductor y se usa en viajes largos por carreteras rectas. El segundo es el control de crucero adaptativo, que se vale de sensores y radares para ajustar la velocidad según el tipo de tráfico.
También tiene la capacidad de reducir la velocidad al detectar un carro adelante y acelerar cuando la vía se despeja. El último es el control de crucero predictivo, que anticipa las curvas y límites de velocidad por medio de mapas y datos de GPS.
Esta tecnología ajusta la velocidad de manera automática, lo que facilita la conducción y mejora la eficiencia en viajes largos.

Componentes del control crucero
La velocidad crucero utiliza un sistema eléctrico capaz de reconocer cambios de velocidad. Uno de los componentes clave es la unidad de control electrónica (ECU), que recibe la información de sensores en el vehículo y ajusta la aceleración del motor.

También están el sistema de frenos, los sensores, el actuador del acelerador y los controles que permiten al conductor activar o desactivar la velocidad crucero.
Este conjunto de piezas es responsable del funcionamiento de esta tecnología. Para cumplir su trabajo, el conductor debe encender el sistema y este se encargará de que la velocidad permanezca constante.
“En los vehículos con acelerador electrónico, la ECU toma el control, ajustando la apertura de la mariposa según los datos de los sensores. En los modelos más antiguos, el sistema puede operar mediante un sistema mecánico o hidráulico, como el motor de actuación”, agregó Kia.
El sistema tiene la capacidad de aumentar la aceleración cuando encuentra una pendiente o, por el contrario, activar el freno cuando se trata de un descenso. Entre sus beneficios están la reducción de fatiga, ahorro de combustible y optimización de la velocidad.
