A pocos días de que se lleve a cabo el Gran Premio de Madrid de la Fórmula 1, que presentará a los mejores pilotos del mundo el próximo domingo 13 de septiembre a las 8:00 a.m., un nuevo hecho sin precedentes volvió a ser tendencia gracias a una de las escuderías más destacadas.

Esta ha sido nada más ni nada menos que Red Bull Racing, la cual se tomó literalmente los raíles del Metro de Madrid para llevar a cabo un recorrido controlado sobre las vías del sistema de transporte subterráneo que ofrece la capital española.
El vehículo ya ha pasado anteriormente por una serie de obstáculos que han mostrado la capacidad del coche, ya sea desde un helipuerto en la azotea de un rascacielos en Dubái, al desierto o la nieve, o pasando por el Lincoln Tunnel en Nueva York.
Para el reto realizado en España, Red Bull utilizó el RB8, el coche con el que el reconocido piloto, Sebastian Vettel, pudo lograr su tercer campeonato mundial consecutivo.
El coche de la Fórmula 1 fue adaptado para que tuviera la forma de circular por raíles y meterlo en los túneles del Metro de Madrid. Para ello, se dotó al coche con un motor V8 de 2.4 litros y 750 caballos de fuerza.
Adicionalmente, los talleres de Canillejas fueron ejes clave como centro operativo del proyecto, al diseñar y fabricar en tiempo récord unas ruedas metálicas que tenían una medida de 29,8 kilos cada una, casi el doble del peso de una rueda convencional de la F1, la cual permitió que el vehículo pudiera adaptarse a los raíles del suburbano madrileño sin presentar algún inconveniente.
En cuanto a su piloto, el hombre encargado de realizar esta hazaña fue Patrick Friesacher (Wolfsberg, Carintia, Austria), quien ha estado participando en la Red Bull Air Race como piloto del Demo Team, realizando vuelos de exhibición, demostraciones técnicas y rodaje de contenidos.

La operación se llevó a cabo en horario de cierre de todo el suburbano madrileño, en donde recorrió múltiples estaciones, como por ejemplo la del Estadio Metropolitano, además de las cocheras de Sacedal y Chamartín.
Por medio de este desafío, el deporte automovilístico celebró el regreso del Gran Premio de España de Fórmula 1 a la capital luego de 45 años, con Madrid como su nuevo hogar.
