En clínicas y hospitales veterinarios se ha registrado un aumento de perros que llegan a urgencias por complicaciones que podrían haberse evitado. Profesionales de la salud animal advierten que uno de los factores más frecuentes detrás de estas consultas está relacionado con una práctica que muchos tutores consideran inofensiva, pero que puede provocar intoxicaciones graves en cuestión de horas.

De acuerdo con una advertencia hecha por la médica veterinaria especialista en nutrición Sandra Sierra, conocida en redes sociales como @sandrasierra.tuvet, existe un hábito muy extendido que, a su juicio, perjudica la salud de los perros: ofrecerles pequeñas porciones de comida humana como gesto de afecto. La profesional señaló que estos “bocaditos” pueden tener consecuencias serias para el organismo canino.
En un video difundido en sus plataformas, la experta contó que, durante una jornada reciente de consultas presenciales en Bogotá, atendió varios perros con obesidad mórbida. Según explicó, todos compartían un patrón similar en su alimentación: recibían con frecuencia trozos de pan, arepa, mazorca, morcilla y otros alimentos entregados como premio o muestra de cariño.
La veterinaria nutricionista sostiene que compartir comida humana con los perros, aunque se haga por cariño, termina perjudicándolos. Según explica, esos pequeños bocados que parecen inofensivos se asocian con problemas digestivos frecuentes, como gastritis y reflujo, además de favorecer el aumento excesivo de peso.

La especialista advierte que la obesidad en animales de compañía es una enfermedad seria que puede derivar en trastornos articulares, alteraciones metabólicas y afecciones cardíacas. También subraya que el sistema digestivo canino no está preparado para procesar con regularidad alimentos grasos, condimentados o ricos en harinas, por lo que incluso porciones mínimas pueden desestabilizar su salud gastrointestinal y afectar su bienestar general.

La recomendación de la especialista es priorizar una dieta equilibrada, diseñada para cubrir las necesidades nutricionales específicas de cada perro. En el video difundido, Sandra Sierra enfatizó que el cuidado responsable implica dejar de ofrecer alimentos humanos como muestra de afecto y optar por opciones formuladas para su salud.
La publicación generó un amplio intercambio entre seguidores, varios de los cuales admitieron que comparten comida con sus mascotas sin conocer los riesgos asociados. Más que un señalamiento a los tutores, el mensaje busca fomentar la educación en nutrición animal y promover límites claros en la alimentación de los perros.
