Para quienes tienen perros en casa, algunos comportamientos pueden causar preocupación, especialmente cuando aparecen de repente. Uno de ellos es el estornudo inverso, un episodio que resulta impactante por los sonidos y movimientos que realiza el animal, pero que en la mayoría de los casos no representa una emergencia.

De acuerdo con especialistas de la Facultad de Medicina Veterinaria de Estados Unidos, el estornudo inverso, también llamado respiración paroxística, es un fenómeno común.
Se produce cuando una irritación en la nasofaringe, ubicada en la parte posterior de la nariz, activa un reflejo que provoca varias inhalaciones fuertes y repentinas.
La diferencia con un estornudo normal está en la dirección del aire, pues mientras en el estornudo convencional el perro expulsa aire por la nariz, durante el inverso lo toma rápidamente hacia adentro.
En ese momento puede quedarse de pie, estirar el cuello, llevar la cabeza hacia atrás, abrir las fosas nasales y mantener la boca cerrada.
Estos episodios pueden durar desde unos segundos hasta varios minutos y aparecer con distinta frecuencia. Pueden presentarse en perros en cualquier edad, tanto machos como hembras, aunque son más comunes en animales pequeños y en algunas razas braquicéfalas, como los pugs y bulldogs.

¿Qué causa el estornudo inverso?
Los especialistas señalan que no existe una única causa. El episodio suele aparecer como respuesta a una irritación o inflamación en la nariz o la garganta. Entre los posibles desencadenantes están el polvo, el polen, partículas presentes en el aire, perfumes, lacas para el cabello, productos de limpieza, ciertos alimentos o bebidas, parásitos e infecciones.
Muchos dueños de las mascotas que padecen esto se preguntan si es peligroso. En la mayoría de los casos, el estornudo inverso es leve, aparece de forma esporádica y desaparece por sí solo, por lo que no necesita tratamiento.
Durante el episodio, el cuidador puede intentar mantener la calma y tranquilizar al animal. Un masaje suave en la garganta puede ayudar a que se recupere más rápido.

Sin embargo, cuando los episodios son frecuentes, muy intensos o persisten, lo recomendable es consultar con un veterinario. El profesional podrá determinar si existe una causa, como alergias o ácaros, y decidir si son necesarias pruebas.
Dependiendo del caso, pueden realizarse exámenes de la boca bajo sedación, radiografías de la cabeza o una rinoscopia. Así se puede descartar que detrás de esos llamativos episodios exista un problema que requiera atención.
