La inseguridad en Bogotá ha cruzado una nueva frontera. La Plataforma por los Animales ALTO lanzó una alarmante advertencia sobre una banda criminal que opera en el Parque Nacional, secuestrando mascotas, principalmente de razas pequeñas, para luego exigir millonarias sumas de dinero a cambio de su libertad.

El drama de una familia víctima de la extorsión
El caso que encendió las alarmas en la capital es el de Firulais, un pequeño perro de raza pomerania. Según el relato difundido ampliamente en redes sociales, el robo de este canino no fue un hecho al azar, sino un plan meticulosamente ejecutado que combina el engaño psicológico con la violencia física.
Los delincuentes estarían solicitando la suma de 400.000 pesos para devolver al animal a su hogar. Sin embargo, lo más preocupante para las autoridades y los ciudadanos es la frialdad con la que operan estos sujetos en uno de los puntos verdes más emblemáticos de la ciudad.
“Brownies intoxicados”: un modus operandi de película de terror
De acuerdo con el relato de una de las víctimas, los criminales no utilizan la fuerza bruta desde el inicio. El proceso comienza con un acercamiento aparentemente solidario:
“Llegó un señor con buena vestimenta a decirme que tuviera cuidado, que estaban repartiendo brownies intoxicados. Me dijo que anotara su teléfono”, relató el propietario afectado.
Este primer contacto busca generar confianza. Acto seguido, entra en escena un segundo cómplice que finge ser familiar de una supuesta víctima de intoxicación. Bajo este esquema de confusión y presión psicológica, la víctima denunció haber sido drogada o manipulada al punto de entregar sus claves bancarias y acceso a su cuenta de Nequi.
Violencia en la zona boscosa
El testimonio revela que el robo escala rápidamente de la estafa al secuestro. La víctima y su mascota fueron trasladadas bajo engaños hacia una zona boscosa del Parque Nacional. Fue allí donde la máscara de “solidaridad” cayó por completo: los sujetos desenfundaron un arma de fuego para intimidar al dueño y arrebatarle al perrito.
Según lo reportado, el afectado pudo identificar que no se trata de delincuentes solitarios, sino de una banda organizada de al menos tres personas que se distribuyen roles para marcar a sus víctimas, distraerlas y finalmente cometer el hurto.
Un llamado a la protección animal en Bogotá

La Plataforma ALTO, conocida por su trayectoria en la defensa de los derechos de los animales en Colombia, ha sido enfática en pedir a los ciudadanos que no bajen la guardia. Este tipo de incidentes no solo representan una pérdida material o un robo de dinero, sino un daño emocional profundo tanto para los dueños como para los animales, quienes son tratados como “objetos de canje” por el hampa.
Se recomienda a los residentes de sectores aledaños al Parque Nacional y usuarios frecuentes de la zona evitar conversaciones con desconocidos sobre la salud de sus mascotas y reportar cualquier actividad sospechosa a la Policía Metropolitana de Bogotá.










