Los animales se han convertido para muchas personas en seres muy especiales a los que les brindan todo su amor y apoyo. Hay quienes desarrollan vínculos muy fuertes con estos seres porque satisfacen necesidades emocionales profundas.
Se dice que, a diferencia de muchas relaciones humanas, los animales ofrecen afecto constante, compañía y una sensación de aceptación sin juicio, lo que fortalece el apego.

Los expertos aseguran que en muchos casos los factores personales tienen una gran influencia. Por ejemplo, quienes han vivido soledad, estrés o dificultades para relacionarse con otros pueden encontrar en los animales un apoyo emocional seguro. A esto se suma que hay personas que cuentan con una sensibilidad especial hacia otros seres vivos, lo que facilita este tipo de conexión.
Análisis de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos indican que la relación entre humanos y animales puede tener efectos positivos para ambas partes, pero existen situaciones en las que puede ser negativo, incluso perjudicial, para los animales o para ambos.

Diversos estudios han documentado los efectos positivos de esta relación, en la que tanto humanos como animales obtienen beneficios físicos y psicológicos.
Dentro de los muchos análisis que se han realizado, existe uno de la Northeastern University de Boston que buscó entender en qué medida es cierto que las personas tienden a empatizar más con animales de compañía que con otra gente.
Los resultados de estudios
Los resultados indican que en una situación de peligro, el 40% de las personas elegiría salvar a su perro antes que a una persona desconocida. Para ello, les mostraron a 240 hombres y mujeres un texto con apariencia de artículo periodístico en el que se describían actos de violencia, por parte de un hombre que castigaba con un bate de béisbol a distintos seres: para unos era un cachorro, para otros era un perro adulto, para otros un bebé y en la última versión la paliza la recibía un ser humano adulto de unos 30 años.

Este último fue el que provocó menos empatía entre los entrevistados, que puntuaban el grado en una escala, mientras que el bebé se ubicó en primer lugar, el cachorro en segundo y el perro adulto en tercera posición. Los investigadores determinaron que la respuesta emocional en estos casos venía determinada por la indefensión del sujeto y no tanto por la especie.

En una publicación del diario La Vanguardia de España, Manuela Pérez-Chacón, psicóloga sanitaria y presidenta de la Asociación de Psicólogos y Profesionales de la Alta Sensibilidad, asegura que hay dos tipos de empatía, la cognitiva y la emocional.
La cognitiva se relaciona con cómo se siente y se piensa y la emocional es donde, además, las personas se involucran. La psicóloga compara esta empatía emocional con el altruismo, cuando no solo se entiende al otro sino que además se busca ayudar o se quiere hacer algo por él.
Al respecto, el portal Psicología y Mente indica que hay casos en los que la respuesta emocional no se da por la especie del ser que está en peligro, sino por el grado en el que se percibe que está indefenso.
