Enriquecer la cocina del Caribe colombiano es el propósito que ha guiado durante 22 años la trayectoria de Alejandro Ramírez, cocinero y empresario gastronómico que ha encontrado en Cartagena el lugar para desarrollar una propuesta que conecta el conocimiento adquirido en cocinas de diferentes países con la riqueza de los productos y las tradiciones del territorio.



Actualmente, Ramírez lidera la cocina y los conceptos gastronómicos de cuatro proyectos en Cartagena: Rabo de Pez, Pascal, Terraza Municipal y Elemental Catering. Su recorrido profesional incluye experiencias en Reino Unido, España, Estados Unidos, Japón y México, que han ampliado su mirada sobre la gastronomía y hoy se reflejan en una apuesta por descubrir nuevas posibilidades para la cocina del Caribe.
Su filosofía parte de una convicción: enriquecer la mesa de la región implica reconocer el valor de sus propios productos, explorar otros sabores y aprovechar mejor los recursos disponibles. Por eso, una de sus principales apuestas es el trabajo conjunto con los pescadores del mercado de Bazurto, con quienes busca dar salida a especies que suelen tener dificultades para comercializarse y que no siempre encuentran un lugar en las cocinas de Cartagena.

Medregal, sierra, wahoo y berrugate hacen parte de los pescados que Ramírez incorpora en sus propuestas. Más allá de ampliar la oferta gastronómica, este trabajo promueve el aprovechamiento de productos locales y abre nuevas posibilidades para la relación entre pescadores, cocineros y consumidores. Es una forma de entender la sostenibilidad desde la cocina: conocer el producto, reconocer su potencial y contribuir a que especies menos habituales también lleguen a la mesa.
Rabo de Pez, su proyecto más reciente, se ha convertido en visita obligada para locales y viajeros internacionales, ofreciendo una experiencia culinaria única basada en ingredientes locales y responsabilidad social. Pascal, desarrollado junto a su hermano Javier y los socios Hernando Vergara y Carlos Berastegui, redefine el concepto de desayuno y almuerzo con técnicas modernas y sabores locales. Municipal presenta un innovador concepto de food truck en un espacio único de Cartagena.
“Para mí es muy importante dar a conocer el producto local y mostrar todo lo que podemos hacer con él. Mi compromiso es demostrar que la cocina de Cartagena tiene mucho por ofrecer y contribuir a posicionar a la ciudad como un destino gastronómico de referencia en el mundo”, afirma Ramírez.



Pero su apuesta por enriquecer la gastronomía del Caribe no termina en los ingredientes. Para Ramírez, el crecimiento del sector también depende de las oportunidades de aprendizaje, colaboración y circulación de conocimientos entre quienes hacen parte de él.
A través de encuentros de guest chef en Rabo de Pez, ha creado espacios en los que cocineros invitados comparten sus propuestas culinarias, experiencias profesionales y aprendizajes con el gremio gastronómico y turístico de Cartagena. Estas jornadas buscan ir más allá del servicio en la cocina: propician conversaciones, motivan a los nuevos talentos y acercan a cocineros y estudiantes locales a distintas maneras de entender el oficio.
Entre los invitados que han participado en estos encuentros se encuentran Clara Corso, de Argentina; Roberto Martínez Foronda, de España; Diego Rivera, cocinero vinculado a la escena gastronómica de Nueva York y con una estrella Michelin; así como los colombianos Nicolás de Zubiría y Álvaro Clavijo, chef de El Chato, restaurante reconocido por su posición destacada en la lista Latin America’s 50 Best Restaurants.



La iniciativa busca acercar referentes de la cocina internacional a Cartagena y generar oportunidades de inspiración y aprendizaje para quienes están construyendo su camino profesional. Para Ramírez, fortalecer la escena gastronómica local también significa compartir conocimientos, tender puentes y contribuir a que las nuevas generaciones encuentren herramientas para desarrollar su propio criterio y mejorar sus prácticas.
Su trabajo reúne así tres dimensiones: el conocimiento del producto, el compromiso con los recursos locales y la formación de talento. Desde sus diferentes proyectos, Alejandro Ramírez contribuye a fortalecer una escena gastronómica que puede dialogar con el mundo sin perder de vista su territorio, sus pescadores y sus sabores, y a consolidar a Cartagena como un destino que tiene mucho que ofrecer a quienes buscan descubrir el Caribe a través de su cocina.
