A pocas horas de Bogotá hay destinos que permiten una desconexión total del día a día, con encantos que permiten vivir experiencias únicas, mientras se tiene contacto con la naturaleza o se disfruta de una rica gastronomía.

En Cundinamarca, los viajeros se encuentran con pueblos coloniales, montañas cubiertas de vegetación, bosques, cascadas, lagunas y aguas termales. Estos destinos permiten disfrutar del aire fresco y hacer actividades al aire libre, por lo que se convierten en una alternativa ideal para descansar durante un fin de semana, compartir en familia o recuperar energías lejos del ruido.
Una de esas muchas posibilidades es Ricaurte, ubicado a 128 kilómetros de Bogotá. Es un municipio que destaca por brindar un clima encantador y cálido, que llama mucho la atención de los turistas.
Con atractivos como humedales, cerros y bosques naturales, el turismo se ha convertido en una de sus principales actividades económicas, según la plataforma Detour, de la Gobernación de Cundinamarca.
Encantos de Ricaurte
Además de sus lindos paisajes, en Ricaurte los viajeros pueden disfrutar de una rica gastronomía. Según la mencionada fuente, en este destino son típicos platos como el pez a la canoa, el viudo de pescado y el sancocho de gallina.
Allí los pescados son una delicia y sus preparaciones únicas debido a la cercanía que tiene este municipio con la cuenca del río Magdalena, el cual ha funcionado históricamente como despensa de pescado de agua dulce para los habitantes de esta región.

Además de su gastronomía, Ricaurte tiene diversos atractivos que vale la pena conocer. Uno de ellos es el Parque Temático Mundo Avestruz, granja ecoturística que se dedica especialmente a actividades relacionadas con la crianza y exhibición de animales.
En el pueblo, los viajeros pueden disfrutar de la tranquilidad de su parque principal, un espacio en el que se pueden apreciar árboles nativos y bellos jardines.

En el centro del parque se encuentra un árbol con más de 60 años y en los alrededores se observan locales comerciales y la plaza de mercado. Es obligado punto de encuentro de propios y visitantes, especialmente en los puentes festivos y en las horas nocturnas, cuando las personas aprovechan para disfrutar de su clima y su ambiente relajado.
Al frente de la misma está la Iglesia Antigua de la Inmaculada Concepción, declarada Bien de Interés Cultural de carácter nacional, la cual constituye uno de los mayores símbolos de identidad y patrimonio de este pueblo.

Según información de la Alcaldía, sus muros han sido testigos de siglos de historia, de la fe de los ricaurteños y de la transformación social y cultural del municipio. Este templo no solo representa un espacio de devoción y espiritualidad, sino también un punto de encuentro con la memoria colectiva y el legado de generaciones.