Colombia tiene una gran riqueza colonial en muchos de sus pueblos, debido a la presencia de los españoles en el pasado. Desde el siglo XVI, los colonizadores fundaron asentamientos que se convirtieron en centros administrativos, comerciales y religiosos, donde construyeron iglesias, plazas, casas de fachadas blancas y calles empedradas que reflejaban la arquitectura de la época.

Con el paso de los siglos, muchas de estas poblaciones conservaron parte de ese legado, al que se sumaron las tradiciones, la gastronomía y las expresiones culturales de sus habitantes, convirtiéndose en destinos que permiten conocer y recorrer una parte importante de la historia del país.
Precisamente uno de esos pueblos que transporta al pasado es Mompox, situado en el departamento de Bolívar, a orillas del río Magdalena. Se dice que es un municipio que guarda en sus calles innumerables historias que dan cuenta de su historia.
Su riqueza arquitectónica y cultural se mantiene vigente gracias a la conservación de buena parte del legado que dejaron los pobladores sevillanos que habitaron este territorio, según información de la Red Turística de Pueblos Patrimonio, de la cual hace parte.

Gracias al buen estado de conservación de su Centro Histórico, Mompox fue declarado Monumento Nacional en 1959, hoy Bien de Interés Cultural (BIC), y en 1995 recibió el reconocimiento de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.
Quienes llegan hasta este destino se encuentran con una identidad marcada por la arquitectura colonial, que se aprecia en las torres, los templos y las capillas que se alzan junto al río.
Las construcciones de ladrillo, con muros revocados y detalles ornamentales inspirados en la tradición española, evocan el pasado histórico del lugar, mientras que las rejas de hierro, elaboradas con delicados diseños, embellecen puertas y ventanas y refuerzan su estilo arquitectónico, transportando a un viaje por el pasado.

Sitios de interés
Para cualquier turista que llegue a este destino, el plan imperdible es recorrer sus calles para apreciar su arquitectura colonial. Entre sus construcciones más representativas sobresale la Iglesia de Santa Bárbara, levantada en 1630 y reconocida por su torre de estilo barroco, según el portal oficial de turismo Colombia Travel.

Otro lugar que merece una visita es el Cementerio Municipal, donde reposan los restos de Candelario Obeso, considerado precursor de la poesía negra en Colombia. Este camposanto, reconocido como Patrimonio de Colombia, se distingue por sus tumbas blancas, los arreglos florales de colores y la presencia habitual de visitantes.
La oferta cultural y arquitectónica también incluye el Museo de Arte Religioso, la Iglesia y el Convento de San Francisco, la Casa de los Portales de la Marquesa y el antiguo mercado.
A este recorrido se suma el Palacio Municipal, una de las edificaciones más llamativas por la imponencia de su fachada. Construido alrededor de 1600, el inmueble tuvo entre sus primeros usos el de albergar el que sería uno de los primeros colegios de educación secundaria de la ciudad, y hoy constituye otro referente de su legado histórico.
