Opinión

Bad Bunny en el Super Bowl LX: el gana-gana del capitalismo y la representación latinoamericana

El puertorriqueño entregó un memorable espectáculo lleno de referencias históricas, redefiniendo la idea de América en el país que se la ha apropiado. Por su lado, la liga más capitalista del planeta se anotó un touchdown haciéndose televisión obligada en el mundo entero.

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Alejandro Pérez Echeverry
9 de febrero de 2026, 11:51 a. m.
Bad Bunny se presentó durante el medio tiempo del Super Bowl entre los New England Patriots y los Seattle Seahawks, que ganaron los de Seattle.
Bad Bunny se presentó durante el medio tiempo del Super Bowl entre los New England Patriots y los Seattle Seahawks, que ganaron los de Seattle. Foto: AP

Días antes del Super Bowl LX, memes de varias características inundaron las redes. En uno muy diciente, un par de señoras se miraban y se preguntaban “¿A qué hora juega Bad Bunny?”.

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Les importara o no el fútbol americano, supieran o no que ‘Bunny’ era cantante y no deportista, muchísimos ojos inesperados se pegaron a las pantallas en todos los rincones del planeta. Se estima que 142,3 millones de personas sintonizaron el espectáculo en el mundo, estableciendo un nuevo récord para sus transmisiones.

Pero, incluso antes de todo lo que el puertorriqueño generó con su fantástico show, que desde las temáticas y la iconografía partió las aguas para Latinoamérica, el continente americano y las minorías que el Gobierno de ese país pretende demonizar y perseguir, la NFL ya lo sabía: se había anotado un touchdown. Se hizo televisión obligada.

De paso, le ratificó al presidente estadounidense actual, en el idioma que maneja, que la plata manda. Todo esto sucedió a pesar de las quejas de Donald Trump, del enojo de su séquito y de muchos de sus fanáticos. Trump se negó a asistir al juego, incluso cuando muchos de los dueños de equipos de la liga NFL son billonarios que lo apoyan. Es el caso de Robert Kraft, el dueño de los Patriotas de Nueva Inglaterra; no así la dueña de los ganadores, Seahawks Seattle, que eran favoritos a llevarse la victoria.

Bad Bunny se presentó en Colombia, Medellín este fin de semana.
Bad Bunny se presentó en Medellín hace pocas semanas. Foto: Getty Images

La grieta momentánea entre el mandatario y la liga tiene que ver con la globalización (y, siempre, el dinero). La NFL expande sus horizontes, con cada vez más juegos pactados en Europa, en Brasil y en México. Y si bien en Estados unidos, demográficamente, los espectadores de fútbol americano suelen ser más dados a votar a Trump (en la mayoría de las ciudades, no en todas), en el resto del mundo, hay cientos de millones de nuevos espectadores por pescar, a los que la política interna puede importarles o no. Lo que sí puede cautivarlos es una presentación del artista más reproducido en el planeta, de mayor presente y arrastre, con libertad creativa, propagando un mensaje de inclusión y amor por encima del odio.

Los extremistas para quienes el español es un crimen, literalmente miraron para otro lado, a un show que se inventaron en paralelo, que no pudieron transmitir en la plataforma X por derechos de autor y que sumó 5 millones de reproducciones en YouTube. No sorprende si se considera que el nombre más famoso era el de Kid Rock. Las imágenes dan cuenta de un evento patético, en el que ese remedo de artista, casi saboteándose a sí mismo, no pretendió ni siquiera ocultar su playback. “Bawitdaba” es una de sus canciones exitosas. ¡Qué inglés!

Conejo, MVP

El show de medio tiempo de Bad Bunny vino después del que entregó Kendrick Lamar, en 2025, cuando hizo todo un recuento feroz de la experiencia afroestadounidense y saldó algunas riñas verbales con el también rapero Drake.

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Lo de anoche, sin embargo, alcanzó otro nivel, especialmente para quienes habitamos este continente. El espectáculo fue una carta de amor a los sonidos, las maneras, los colores y las costumbres del pueblo puertorriqueño y latinoamericano, y también una denuncia hacia atropellos y explotaciones que ha sufrido. Por eso, poco sorprende que el portal Fox News lo llame hoy en su portada “una abominación”. Con su montaje y coreografía, Benito Antonio Martínez Ocasio cautivó a públicos (como lo soy yo) distantes al género musical que representa, una tarea nada fácil.

Accedió a asumir el show de medio tiempo del juego más importante del deporte estadounidense, y desde allá hizo lo mejor que pudo para su gente, elevando su orgullo, profesando amor, cantándolo TODO en español, como jamás había sucedido, y dejando solo un pedacito en inglés en voz de Lady Gaga, a quien siempre admiró. También rindió tributo cediendo la cancha a un hombre que abrió camino a su manera, Ricky Martin.

Bad Bunny sorprendió con Lady Gaga en show de medio tiempo en el Super Bowl.
Bad Bunny sorprendió con Lady Gaga en show de medio tiempo en el Super Bowl. Foto: Getty Images

Lágrimas y realidades

En sus críticas previas, Trump y sus esbirros ignoraron a voluntad el hecho de que Puerto Rico hace parte de Estados Unidos y de que Bad Bunny es, por ende, estadounidense. Clamaban por “un acto estadounidense que cantara en inglés”. Pero el mundo pedía otra cosa. Anoche, el capitalismo venció a la recalcitrante y retrógrada ideología.

Pero hay que anotarlo, esto sucedió porque le conviene. Y usualmente le conviene otra cosa. Apenas Trump asumió la segunda presidencia, la liga eliminó los días de celebración de las poblaciones Lgbtiq+ y también erradicó de sus estadios los mensajes que abogaban por el fin del racismo.

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Ganaron los Seahawks, pero el colombiano González dejó una gran impresión. Foto: Getty Images

La NFL, la liga más vista y más poderosa en la actualidad en Estados Unidos, no tiene métodos sutiles. Vetó, en silencio y ante todos, a uno de sus jugadores promesa, Colin Kaepernick, quien jugó un Super Bowl, en 2013, para los 49ers de San Francisco. Este osó arrodillarse durante el himno, en símbolo de protesta contra la impune brutalidad policial (que hoy ya evolucionó y cobra víctimas mortales a fuego, en ciudades asediadas como Minnesota).

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En medio de la batalla cultural, que hace ahora de cantar en español un tema de indignación para los fundamentalistas, lo que sucedió deja un punto de discusión eterno, y eso es enorme para la comunidad latina y americana, donde sea que viva. Eso no tiene precio, y vale entender que sucedió en nombre del capitalismo. Cuando las ventanas se abren, las luchas hay que darlas en todos los estadios...