Una instalación sonora, una obra pionera de la música electroacústica en América Latina y una experiencia inmersiva creada en la Amazonía transformarán el Auditorio León de Greiff en una ceremonia desbordante de vida, dedicada a la selva como inteligencia viva del planeta.
Presencias - La Amazonía como sujeto vivo, una obra audiovisual con música en vivo y cantos finales en lengua yucuna y ocaína, es el segundo concierto de la Temporada 2026 de Presencias - Sonidos & Ecos, el programa musical de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional de Colombia, bajo la dirección artística de María Belén Sáez de Ibarra.

Esta ceremonia musical se construye a través de las obras La creación de la tierra, de Jacqueline Nova, y El ojo del Jaguar: Sinfonía Salvaje III, de Diego Samper, y Marlene Escobar y cuenta con la participación de un reconocido grupo de creadores y músicos, los cantos en vivo de los líderes espirituales Reynel Ortega, Paye Makuna y Angélica Flórez y la impactante y colorida intervención de los bailarines del Teatro Danza Pies del Sol.

La Amazonía no aparece aquí como paisaje ni como escenario natural, sino como una entidad viva: política, histórica y semiótica, una inteligencia vegetal que sostiene y organiza la vida del planeta. Con esta visión sigue el nuevo ciclo de Presencias - Sonidos & Ecos en el Auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional de Colombia, una ceremonia dedicada a celebrar lo viviente y el gozo de existir.
La única presentación tendrá lugar este domingo, 29 de marzo, a las 4:00 p.m., en el Auditorio León de Greiff UNAL, con entrada Libre.
El programa propone ceremonias contemporáneas de escucha que desbordan el formato del concierto tradicional para convertirse en experiencias sensoriales y colectivas.
Presencias - Sonidos & Ecos desarrollará doce ceremonias durante 2026, continuando el camino iniciado el año anterior con cinco encuentros que reunieron música contemporánea, arte y memoria en experiencias de escucha colectiva.

Conmemorar a la selva como ser vivo
La ceremonia propone una reconexión con los orígenes de la Tierra a través de dos obras centrales. La primera es La creación de la tierra (1972), pieza radiofónica de la compositora colombiana Jacqueline Nova, figura pionera de la experimentación electroacústica en América Latina. En resonancia con cantos del pueblo U’wa, la obra evoca el origen mineral y cósmico de la Tierra no como un mito del pasado sino como una creación en acto. En su vibración electroacústica resuena una memoria anterior a la historia humana: la tierra que recuerda su propio origen.

La ceremonia culmina con El ojo del jaguar: Sinfonía Salvaje III, instalación audiovisual de Diego Samper y Marlene Escobar, surgida del proyecto Sinfonía Salvaje, una colaboración artística y espiritual desarrollada en la Amazonía en diálogo con músicos y sabedores indígenas. En este proceso, los sonidos del bosque y los cantos rituales invocan a los espíritus del río, de los animales y de la selva.
La obra despliega una experiencia envolvente donde imagen, dibujo, pintura, fotografía, video y paisaje sonoro se entrelazan en una cosmogonía de metamorfosis continua. El jaguar, figura ancestral de visión y tránsito entre mundos, aparece como una conciencia que recorre la selva. La Sinfonía Salvaje intenta responder a la vida en su propia lengua: una lengua hecha de sonido, respiración, canto y paisaje. En esta ceremonia, el bosque emerge como una inteligencia viva que reorganiza nuestra forma de entender el mundo.

El ojo del jaguar: Sinfonía Salvaje III es un estreno producido por la Universidad Nacional de Colombia y la Fundación Calanoa, con el apoyo de Sanautos. La conmemoración contará además con la participación en escena del grupo Danza Teatro Pies del Sol, dirigido por Gerardo Rosero, que aportará una dimensión corporal y ritual a esta experiencia de escucha.

En palabras de María Belén Sáez de Ibarra: “La danza de Rosero estalla en un torbellino de colores y júbilo, donde los cuerpos, envueltos en plumajes brillantes y tocados que evocan criaturas del bosque, revelan secretos antiguos entre cada giro y cada salto. Es una celebración desbordante de vida, una fiesta colosal donde la energía salvaje de la selva se derrama en cada movimiento, como un canto indomable que honra la fuerza, el misterio y la abundancia de lo natural”.
