Barranquilla se prepara para recibir a cinco grandes referentes de la música latina. El próximo sábado 7 de noviembre, el estadio Romelio Martínez será escenario de una nueva edición de Viva la Salsa 2026, un encuentro que reunirá al panameño Rubén Blades, al puertorriqueño Víctor Manuelle, a Charlie Aponte, recordado por su paso por El Gran Combo de Puerto Rico, a La India y al venezolano Óscar D’León, conocido mundialmente como el Sonero del Mundo.
Con más de 54 años de trayectoria artística, D’León llegará a la capital del Atlántico con un repertorio que ha acompañado a varias generaciones de amantes de la salsa. Su presencia en el festival coincide con un momento de reconocimiento a su legado internacional: entre sus distinciones figuran el Premio a la Excelencia Musical de los Latin Grammy y homenajes en Estados Unidos, donde ha recibido las llaves de la ciudad de Doral y una proclamación oficial en su honor.

En conversación con SEMANA, el intérprete de Llorarás repasó los episodios que transformaron su vida, desde sus días como taxista hasta su consolidación como una de las voces emblemáticas de la música tropical. También recordó su admiración por Celia Cruz, reveló la historia detrás de algunos de sus éxitos y compartió sus consejos para los nuevos exponentes del género.
La cita en Barranquilla será una oportunidad para reencontrarse con canciones que forman parte de la memoria musical latinoamericana y celebrar la vigencia de un género que sigue convocando a distintas generaciones.

SEMANA: Maestro usted llega a Colombia como parte de cartel de Viva la Salsa en Barranquilla. ¿Cómo vive este regreso?
Oscar D’León: Me siento muy bien llegar a Colombia a rehidratarme, llenarme de energía, llenarme de amor, de cariño, comprensión, de todo un poco de todas las cosas buenas que el público colombiano le ofrece a un artista artista.
SEMANA: Hablemos de la hermanda con Rubén Blades, Víctor Manuelle y Charlie Aponte...
O. D.: Bueno, mira, anteriormente nos costaba reunirnos porque había un grupo y otro estaba en otro lado y así, pero como hemos se ha reducido por los cambios de paisaje que nos han dejado, pues ya somos pocos los que quedamos en esto y siempre estamos en los festivales de salsa, siempre nos reunimos. Es una cosa divina donde cambiamos pues impresiones de la vida, de la de los cotidianos dentro de la dentro de la familia, todas las cosas buenas, anécdotas, cuentos, los chistes. Es una armonía pero tremenda que se vive en en los camerinos, es algo muy bonito.
SEMANA: Antes de la fama usted fue taxista y tuvo una vida común. ¿Qué conserva de aquel Óscar que se ganaba la vida lejos de la fama?
O. D.: Yo siempre siempre estuve inmerso en en lo que era el ambiente musical. Cuando me hice taxista pude disfrutar una época 2 años, nada más. Pude disfrutar de la música plenitud como como en mi casa, que siempre iba a salir siempre salía a buscar que si el el disco de pasta o el el EP. Siempre había una una ansiedad de tener de esas cosas y nunca se me quitó eso.
Lo que quiero decir con esto es que siempre estaba en donde oía música, ahí me paraba a ver qué pasaba. Pero fíjate, yo no cantaba, pero sí evaluaba los artistas sin darme cuenta sin tener el por qué hacerlo, pero evaluaba todo aquel que cantaba.

SEMANA: El éxito le llegó sobre los 28 años. ¿Cómo descubrió el poder de su voz?
O. D.: Lo primero que descubrí fue que a la gente le gustó mi forma de cantar y yo nunca me interesé por el canto, me gustaba era la percusión, me atacaba el miedo escénico. Pero cuando arranqué con Dimensión Latina, eso desapareció en el acto, porque era una energía muy fuerte en mi cuerpo. Y yo no me equivoqué. De ahí en adelante empecé a ver la vida de otras formas.


SEMANA: Llorarás estuvo a punto de no grabarse y terminó convirtiéndose en su himno definitivo. ¿Qué siente al saber que un tema nacido casi como relleno marcó la historia de la música?
O. D.: En ese momento no nos dimos cuenta de nada de eso. Ni siquiera en el momento de haber salido Llorarás. Fue un relleno que se cumplió. Pero luego fue un éxito. Que me ha conllevado a recibir premios. Como los que tengo aquí conmigo. Este es mi bunker donde tengo todo eso.
SEMANA: Justo sobre ese tema, veo que detrás de usted hay un cuadro con el rostro de Celia Cruz…
O. D.: Sí correcto, es un retrato de Celia Cruz con un pedazo de tela al fondo, es una tela de uno de sus vestidos. El manager me lo dio un día. Yo tengo muchas cosas de Celia que me me la ha enviado a él y son reliquias para mí.
Celia significa la diva, el ejemplo, la mujer que nadie suplanta, porque no se va a poder. Estoy seguro que no se va a poder y ahí hay mucha gente que canta muy bien y todo. Pero Celia tenía un don único.

SEMANA: Ante el auge de los nuevos géneros, ¿cuál cree que será el futuro de la salsa y qué consejo le da a las nuevas generaciones de salseros?
O. D.: La salsa no va a morir nunca. Han salido muchos muchachos representativos en Perú, en Colombia, en Venezuela. Han salido muchos muchachos, pero nunca va a morir.
Y el consejo que yo le doy a ellos es que su repertorio lo tienen que hacer con temas inéditos realmente. Y los temas que ellos vean que son muy sentidos, ¿verdad? Que le cambien un poco la estructura de arreglo y todo eso inclusive, le metan coros y cosas para que sea distinto. Porque eso fue lo que yo hice. Yo grabé de todos los artistas, pero siempre le he puesto mi esencia.


SEMANA: Lejos de los escenarios y los estudios de grabación, ¿cuál es esa otra pasión oculta de Óscar D’León?
O. D.: Me gusta mucho manejar maquinaria pesada. Sí, me gusta. Yo tuve maquinaria pesada, pero al venirme a Estados Unidos tuve que venderlas. Porque yo tengo una finquita. Y yo pasaba mis días desde la mañana hasta la noche hasta que el sol se ocultaba, manejando mi tractor, moviendo tierra. Ya eso pasó, pero en este momento tengo esa inquietud de comprar máquinas otra vez.


SEMANA: Su esposa ha sido además su mánager durante décadas. ¿Cuál ha sido la clave para blindar el amor y trabajar con éxito en pareja?
O. D.: Ella hace de todo. Yo solo me encargo de la materia de mi música, de las entrevistas. Ella se encarga de todo. Es una gran mujer que hace 50 años llegó a mi vida, hoy yo llegué a la vida de ella. Y bueno nos juntamos, hicimos una familia tan hermosa que somos tan amigos. Es un gran privilegio.
