La imagen de Matthew Perry quedó asociada para siempre con Chandler Bing, el personaje de Friends que conquistó a millones de espectadores con su humor irónico y sus respuestas sarcásticas. Sin embargo, detrás de las bromas que hicieron del actor una de las figuras más queridas de la televisión había una lucha personal que se prolongó durante décadas. Esa es la historia que aborda El de Matthew Perry, la nueva docuserie de Netflix que se estrenó el 27 de octubre de 2026, a pocos días de cumplirse tres años de su muerte.


La producción, titulada en inglés The One About Matthew Perry, está dirigida por Mary Robertson y se desarrolla a lo largo de tres episodios. A través de testimonios de familiares, amigos, exparejas y colaboradores, reconstruye el ascenso del intérprete en Hollywood, su relación con las adicciones, sus intentos por recuperarse y las circunstancias que terminaron en una tragedia que conmocionó a la industria del entretenimiento.
El documental también incorpora fotografías y videos inéditos del archivo privado de la familia Perry.


Perry murió el 28 de octubre de 2023, a los 54 años, en su residencia de Los Ángeles. El informe del médico forense del condado determinó que la causa de muerte fueron los efectos agudos de la ketamina. El ahogamiento, la enfermedad coronaria y los efectos de la buprenorfina fueron señalados como factores contribuyentes; la muerte se clasificó como accidental.

Uno de los aspectos más llamativos de la docuserie es que la historia no está contada por sus antiguos compañeros de Friends. Jennifer Aniston, Courteney Cox, Lisa Kudrow, Matt LeBlanc y David Schwimmer no aparecen en el documental, según reportes publicados con motivo del estreno.
El relato está encabezado por Mia Perry Bowick, hermana del actor, quien comparte recuerdos familiares y habla de la dificultad de acompañarlo durante sus años más complicados. Su participación resulta especialmente significativa porque, según explicó en la presentación de la serie, durante mucho tiempo no se había sentido preparada para contar públicamente sus vivencias con él.
También participan Roger Castillo y David Pressman, amigos de la adolescencia; Tim Harrington, quien conoció a Perry en una reunión de recuperación y aseguró que el actor le ayudó a salvar su vida; y Nate Torrence, actor que trabajó con él en Studio 60 on the Sunset Strip y Mr. Sunshine. Se suman West Huddleston, quien colaboró con Perry en iniciativas relacionadas con la justicia y las adicciones, y Evelyn Sallinger, a quien conoció durante una estancia en rehabilitación. Rome, expareja y amiga del actor, también aporta sus recuerdos.

El documental incorpora, además, el testimonio de E. Martin Estrada, exfiscal federal que dirigió el proceso judicial relacionado con la muerte del intérprete. Su intervención permite conectar el relato íntimo de familiares y amigos con la investigación sobre las personas que le suministraron ketamina.
Las revelaciones más impactantes de los tres episodios

La primera parte reconstruye la infancia y adolescencia de Perry, su relación con el humor y su deseo de convertirse en actor. El documental aborda también el divorcio de sus padres y las dificultades emocionales que sus allegados recuerdan de aquella etapa.
Uno de los testimonios más reveladores es el del propio Perry, recuperado de entrevistas anteriores, en el que sitúa a los 14 años su primer episodio de consumo excesivo de alcohol. Según relató, aquella experiencia le produjo una sensación de euforia que quiso repetir.
La fama de Friends, estrenada en 1994, no resolvió ese malestar. En el documental se recuerda que, pese al éxito y al reconocimiento, el actor llegó a sentir que algo seguía faltando en su vida.

Otro momento decisivo ocurrió durante el rodaje de la película Solo los tontos se enamoran, en 1997. Perry sufrió un accidente mientras conducía una moto acuática y recibió analgésicos para tratar el dolor. En sus propios relatos, había explicado que experimentó una intensa sensación de bienestar tras tomar una de esas pastillas y que, con el tiempo, comenzó a sentirse mal cuando dejaba de consumirlas.

La segunda parte de la docuserie profundiza en los ciclos de rehabilitación, recaídas y tratamientos que acompañaron buena parte de la vida adulta del actor.
Mia Perry Bowick recuerda que su hermano ingresó en centros de tratamiento y que, durante años, su familia intentó encontrar una salida a la dependencia. La situación llegó a interferir en su trabajo: en algunos momentos, las grabaciones tuvieron que detenerse mientras él buscaba ayuda.
Una de las cifras más contundentes que recoge el documental es la que menciona su hermana: Perry habría gastado alrededor de siete millones de dólares a lo largo de su vida intentando tratar sus adicciones. La cantidad dimensiona el alcance de una lucha que no desapareció con sus ingresos millonarios ni con su reconocimiento profesional.

Entre los episodios más estremecedores está la emergencia médica que sufrió en 2018. Según el relato de su hermana, Perry padeció una perforación intestinal que desencadenó una infección grave y lo llevó a permanecer en coma.
Los médicos llegaron a darle, según el testimonio que él compartió posteriormente, apenas un dos por ciento de posibilidades de sobrevivir. Necesitó varias intervenciones quirúrgicas y una recuperación prolongada. Su estado físico quedó tan deteriorado que tuvo que recibir cuidados continuos y asistencia para realizar actividades cotidianas.

Finalmente, el tercer episodio reconstruye los meses finales de Perry y el uso de ketamina, una sustancia que había recibido en un contexto médico y que, según sus allegados, describió como una experiencia espiritual. El problema fue que el consumo terminó alejándose de las condiciones de supervisión que debían acompañar el tratamiento.
El 28 de octubre de 2023, el actor fue encontrado inconsciente en el jacuzzi de su casa en Los Ángeles. La investigación posterior determinó que murió por los efectos agudos de la ketamina. El caso derivó en un proceso penal contra cinco personas relacionadas con el suministro de la sustancia: su asistente personal Kenneth Iwamasa, los médicos Salvador Plasencia y Mark Chavez, el intermediario Erik Fleming y Jasveen Sangha, conocida como la “reina de la ketamina”.
Una de las revelaciones más dolorosas para la familia fue la participación de Iwamasa, quien conocía a Perry desde hacía años y era una persona de su confianza.
