SEMANA: ¿Cómo fueron sus inicios en Asocolflores?
AUGUSTO SOLANO: Mi llegada al gremio coincidió con un periodo complejo. La quiebra de USA Floral en 2001, el desorden del mercado tras ese colapso y la realización de Proflora en Cartagena, marcada por el 9/11, pusieron a prueba al sector.
Luego vino uno de los mayores retos: la revaluación del peso entre 2003 y 2013, que exigió profundos ajustes y el manejo del riesgo cambiario con apoyo del Gobierno y Finagro.
En paralelo, lideramos la participación del sector en la negociación de múltiples TLC, especialmente con Estados Unidos, Europa, Canadá y Corea, claves para asegurar acceso a mercados.
SEMANA: Tras esos procesos comerciales, ¿las flores colombianas quedaron sin aranceles?
A.S.: Sí. Hoy tenemos acceso a casi todos los mercados, pero habría sido clave contar con un acuerdo comercial con Japón. Aunque no pagamos aranceles, un tratado brinda estabilidad, reglas claras y mecanismos de resolución de conflictos.

SEMANA: Pero esa tranquilidad con los TLC se desbarató con Trump.
A.S.: Sí, aunque nos pusieron el arancel más bajito, el 10 por ciento. Pero implica un costo significativo: exportamos el 80 por ciento de nuestra producción a ese mercado, unos 2.000 millones de dólares, lo que implica un impacto anual de 200 millones de dólares. Hoy ningún otro sector del país paga aranceles de ese tamaño.
SEMANA: ¿Ese arancel de 10 por ciento a los productos agrícolas no se había caído?
A.S.: El arancel para las flores sigue. Mientras que Colombia paga 10 por ciento, competidores como Ecuador pasaron de 6,8 a 21,8, y Holanda y Kenia enfrentan 15 por ciento.
Hemos pedido al Ministerio de Comercio que insista en su desmonte, pero Colombia llegó tarde a la negociación y Ecuador va por delante. El riesgo es que el escenario cambie: Ecuador podría volver a 6,8 por ciento y Colombia quedarse en 10 o incluso enfrentar un alza. Por eso preocupa el uso de los aranceles como herramienta de presión.

SEMANA: Más allá de la incertidumbre arancelaria, ¿cómo está hoy el sector?
A.S.: Al alza del arancel se suman otros dos factores que nos tienen muy golpeados: la caída persistente del dólar y el aumento real del salario mínimo, que llega cerca del 28 por ciento al incluir la reducción de la jornada y recargos. Esas tres amenazas hacen que hoy el sector atraviese uno de sus momentos más complejos.
En flores, el costo laboral representa entre 50 y 60 por ciento, por lo que el impacto es alto, y salvo los aranceles, los otros factores responden a decisiones del Gobierno, incluida la presión cambiaria por el ingreso de dólares derivados de más endeudamiento público.

SEMANA: Tras la revaluación de diez años durante el Gobierno Uribe, ¿no aprendieron a cubrirse frente a los movimientos de la tasa de cambio?
A.S.: Las coberturas ya no alcanzan: sirven con volatilidad, no con una caída sostenida del dólar. ¿Qué saco yo con cubrir ventas de 2027 a 3.600 pesos?, que ya es una tasa mala. Esto teóricamente se podría contrarrestar con productividad, pero eso requiere recursos y tiempo. Además, enfrentar de golpe tres choques hace la situación especialmente difícil.
Viene el San Valentín
SEMANA: ¿Qué expectativas tiene para este San Valentín frente al de 2025?
A.S.: Creo que va a ser similar. En esta temporada se exporta entre el 15 y el 18 por ciento de las ventas anuales, pero los precios y condiciones varían entre compañías, lo que dificulta un cálculo agregado.
SEMANA: ¿Cuál fue el momento más difícil y el más satisfactorio de su gestión?
A.S.: Los momentos más difíciles fueron la revaluación, por su duración; la pandemia, por la incertidumbre; y el actual, por la convergencia de los tres factores mencionados. Entre las mayores satisfacciones se destaca el impacto social del sector, su generación de empleo formal, especialmente femenino, y la proyección internacional.

SEMANA: ¿Con qué Gobierno fue más fácil y con cuál más difícil trabajar?
A.S.: Con todos los del pasado nos relacionamos muy bien. Desafortunadamente, el actual no ha mostrado interés en el sector y, por ende, los contactos han sido muy pocos. Creo que no nos conocen.
SEMANA: ¿La relación con el actual Gobierno ha sido la más difícil?
A.S.: Sí, ha sido el más lejano. No han mostrado cercanía ni interés, aunque tenemos una magnífica relación con el ICA, la Dian, la Aerocivil y un poquito con el Ministerio de Comercio. En el Gobierno tienen otras prioridades. Y eso es curioso, pues la teoría indica que los países exitosos se concentran en lo que saben hacer y que funciona, y nosotros sabemos producir y exportar flores.
