El mercado inmobiliario colombiano cerró 2025 con uno de sus mejores desempeños de la última década. De acuerdo con cifras de Ciencuadras.com y El Libertador, el sector movilizó $51,2 billones, lo que representó un crecimiento real de 31,5 %, mientras que la comercialización de vivienda alcanzó 150.957 unidades, un aumento de 21,5 % frente al año anterior.
La recuperación estuvo impulsada en buena parte por el segmento No VIS, que ganó tracción en medio de una mayor estabilidad en tasas de interés y del regreso de compradores que vieron en la vivienda un activo de valorización.
Sin embargo, el balance también deja señales de presión para 2026, el inventario disponible cayó 3,7 %, debido a que los nuevos lanzamientos no lograron compensar el ritmo de ventas.

Ese desajuste entre oferta y demanda se suma a otro factor sensible para los hogares: el incremento del 23,6 % en el salario mínimo, que puede encarecer la vivienda VIS, ya que buena parte de este segmento está indexado al SMMLV.
En la práctica, eso significa mayores dificultades de cierre financiero para familias que buscan vivienda de interés social.
El mercado de arriendos también marcó un punto de inflexión. Por primera vez, Colombia registró más hogares viviendo en alquiler (7,3 millones) que en vivienda propia (7,1 millones), confirmando un cambio estructural en la composición habitacional del país.
Este segmento ya moviliza cerca de $60 billones anuales, con aumentos en cánones que se mantuvieron por debajo de la inflación.

Más allá del repunte de 2025, el comportamiento del sector en 2026 dependerá de cómo evolucione la oferta nueva, el costo de la vivienda VIS y la capacidad de los hogares para sostener decisiones de compra en un entorno todavía exigente.
