El mercado de comida rápida en Colombia continúa mostrando dinamismo, impulsado por la expansión de grandes cadenas y su llegada a nuevas zonas urbanas e intermedias.
KFC Colombia alcanzó un total de 180 restaurantes en el país, tras la apertura de dos nuevos puntos en el departamento de Bolívar.
Las nuevas sedes, ubicadas en la zona de Corales en Cartagena y en el municipio de Turbaco, hacen parte de un plan de crecimiento que la compañía ha venido ejecutando en distintas regiones.

Solo en el último semestre, la cadena abrió más de seis restaurantes en ciudades como Medellín, Bogotá, Pereira y Duitama, con una inversión superior a $14.000 millones y la generación de más de 120 empleos directos.
La expansión no se detiene. Para 2026, la compañía proyecta la apertura de al menos ocho nuevos restaurantes en diferentes puntos del país, en una estrategia que busca fortalecer su presencia en mercados regionales y captar nuevos consumidores fuera de los principales centros urbanos.
Más allá del crecimiento comercial, la compañía también ha incorporado iniciativas sociales y operativas dentro de su estrategia.
Entre ellas, una alianza con el Banco de Alimentos, así como acciones comunitarias en territorios afectados por emergencias, como inundaciones recientes en Córdoba y actividades dirigidas a población infantil en zonas rurales.
En paralelo, la empresa avanza en la incorporación de tecnología para optimizar la atención en sus puntos de venta y en la implementación de soluciones energéticas, como la instalación de paneles solares en algunos restaurantes, en línea con estrategias de eficiencia y sostenibilidad.

El crecimiento de cadenas como KFC refleja una tendencia más amplia del sector, la búsqueda de expansión hacia ciudades intermedias y zonas en desarrollo, donde el consumo fuera del hogar continúa ganando espacio.
